
Como ya habréis observado hace ya algunas fechas, he colocado un pase de mis fotografías personales en este blog. Solo es una pequeña muestra de fotografías de la gente que me rodea, de la gente con la que tengo la increíble suerte de compartir mis días. Antiguamente, cuando inventaron las cámaras fotográficas, se decía que al plasmar tu imagen en una fotografía, o como llamaban antes, en un retrato, era como si te robaran el alma. Sin duda era una creencia estupida y estaba sustentada por la incultura o inocencia de otras épocas. Pero a lo peor, hay algo de verdad en ello. Las fotografías, creo que tienen alma. Tienen el increíble poder de plasmar, para la eternidad un momento, un segundo de tu vida, una sonrisa, una lagrima, un gesto triste o alegre… en definitiva, el estado de animo de tu alma. Las fotografías tienen el mágico poder de convertir en eterno lo efímero. De dejar nuestra imagen en este mundo, cuando ya no estemos en él. El mágico poder de provocarnos al verla una sonrisa o una lagrima. Las fotografías siempre se han hecho para el recuerdo. Son como el buen vino. Cuando se hacen apenas les damos importancia, y con el paso de los años se hacen mas valiosas, les cogemos mas cariño y les damos mas importancia. Mientras mas antiguas son, mas efecto causan en nosotros, en uestros sentimientos. Sobretodo en nuestros sentimientos hacia otras personas, que al mirarlas en algunas fotografías, nos damos cuenta de lo mucho que las echamos de menos, incluso nos parece que a través de esa imagen podemos rozar su piel, tocar su pelo e incluso percibir el aroma de su ropa. Afortunadamente, todos tenemos fotos de grandes e importantes momentos de nuestra vida, pero seguro que quisiéramos tener mas. Hay momentos que pasaron, sin que quedasen plasmados en una foto. ¿ Que hay de esos momentos que escaparon a la perpetuidad de una fotografía ?. ¿ Donde van esos momentos ?. Bueno, para eso tenemos y usamos la memoria, para eso tenemos el disco duro de nuestro cerebro. Pero aun así, yo me lamento de muchos momentos que se escaparon sin quedar eternamente plasmados, momentos que me gustaría ver desde fuera y después de algún tiempo como se ven las fotos, y que ya jamás podré recordar de ese modo. ¿Cuántos momentos se nos habrán escapado?, ¿Cuántas imágenes, de esas que dicen que valen mas de mil palabras se nos habrán quedado en el olvido?. Si las contáis, si hacéis memoria, seguro que son muchas. Muchas imagines guardas en la cabeza, y en el corazón que jamás podremos ver abriendo los ojos y que solo podremos ver y recordar con los ojos cerrados. Las nuevas cámaras digitales, llenas hasta los ojos de píxeles y megapixeles, detectores de cara, reductor de ojos rojos y demás avances, han dejado en el olvido a las grandes y antiguas cámaras analógicas, siempre acompañadas del miedo a que se te abriera la tapa y se velara el carrete. Pero con todos los avances informáticos que nos ha dado el paso de los años, creo que aun esta lejos el día que se invente una maquina capaz de escanear una imagen de algún recuerdo guardado en nuestro cerebro e imprimirla. El dia que se invente tan prodigioso aparato quiero ser el primero en adquirirlo y asi poder disfrutar de fotografías que nunca se hicieron, que nunca vi con los ojos abiertos… y nunca veré.

