
Como cada año el final del verano se acerca irremisiblemente. Y como cada año la misma sensación me inunda. No se si a todo el mundo le embarga el mismo sentimiento que a mi. Es un sentimiento mezcla de melancolia y nostalgia. Los dias que parecen interminables y llenos de luz se alejan mientras se acercan esos dias cortos acompañados de largas horas de noche. Esos dias en los que entras a trabajar de noche y sales de noche, sin haber disfrutado de ninguna hora de luz diurna. Despues de mis quince dias de vacaciones me cuesta lo indecible volver a la rutina, como a todos, supongo. Durante el primer mes de trabajo después de las ya gastadas vacaciones, me levanto cada dia preguntandome porque tengo que pasarme la vida entera dandome madrugones y aguantando las tonterias de mis jefes, y se me hace un mundo imaginarme año tras año aguantando esa rutina. Una vez pasado el primer mes, mi cuerpo se acostumbra y mi mente se resigna, y dejo de quejarme para mis adentros y acepto mi destino. Pero cada año tambien me inunda otro sentimiento cuando llegan estas fechas. Es un sentimiento un poco mas inexplicable. Tengo la sensación de no haber aprovechado bien las vacaciones. Las empiezo con muchas ganas y muchas espectativas. Con muchos planes en la cabeza. Planes que acabo dandome cuenta que son pajaritos que revolotean por mi cabeza. Y al final queda esa sensacion, de haber desaprovechado otras vacaciones, de no aprovechar todas las opciones que me da mi tiempo libre. Y es que lo peor de hacer planes es cuando no se cumplen. Y me refiero no solo a las vacaciones, sino a la vida. Yo planeaba cuando era mas joven tener un buen trabajo, que me permitiera tener una buena casa donde vivir con mi mujer e incluso con mi hij@. No creo que sean unos planes tan descabellados, no creo que pida demasiado. ¿Qué paso con esos planes?. Pues no se. La vida se presento de otra manera y yo no actue bien o lo hice a destiempo, con lo cual me veo con un trabajo en el que cobro poco, sin casa propia y sin sitio en ella para tener descendencia. Os puedo asegurar que no me gusta escribir post tan negativos, pero en estas fechas no me sale escribir otra cosa. La vuelta al trabajo me inunda de pesimismo. Pero ya vendran tiempos mejores. Tendran que venir, ¿no?. Vendran dias en que el peso que hoy te abruma sera liviano. Vendran dias en que ese peso ya no sera carga sino bagage. Vendran dias, han de venir… Manolo Garcia.

