martes, 30 de junio de 2009

La Puerta Verde - Capitulo final.

Las lagrimas no tardaron en acudir a sus ojos para intentar desahogar tanto dolor. Las piernas comenzaron a temblarle y pudo llegar con dificultades a un asiento de plástico cercano al mostrador de información. Escondió su rostro entre las manos y lloró como si nunca lo hubiese hecho. Lloraba de puro dolor, un dolor lacerante e indescriptible que conseguía alejar a sus pensamientos y convertirlos en tinieblas.
Durante treinta minutos lloro en aquel rincón ajeno a las miradas misericordes de las personas que pasaban cerca de él.
Poco a poco las brumas se iban disipando de su mente y tomaba conciencia de todo. Se levantó y el mareo estuvo a punto de hacerlo caer, pero consiguió mantener el equilibrio. Salió fuera y se monto en su coche. Estaba dispuesto a matar su rabia golpeando duramente al doctor Pedrera. Cogió el camino de la clínica de Aborto, pero su mente le apuñalaba constantemente la consciencia, sin saber porque. Y entonces lo supo.
Todo era culpa suya. Todo. Él la había dejado embarazada, él le pidió que abortara, le había mostrado la manera de perder su culpabilidad para abortar, y había muerto, por su culpa.
Se dirigió al coche sin saber exactamente a donde ir. La culpabilidad no se hacia notar, estaba destrozado por la perdida pero no por la culpa. Solo sentía una sensación de vacío interior.
Tuvo que detenerse en un semáforo en rojo y un inmigrante africano se acercó para ofrecerle pañuelos de papel. Entonces tuvo claro donde dirigir sus pasos y que tenía que buscar.

Aparco cerca de la puerta verde, sin apenas recordar como había llegado hasta allí. Había sido su subconsciente y no él el que condujo su vehiculo hasta allí.
Le abrieron después de dar dos golpes a la puerta, hizo caso omiso a los saludos de Alex y Pedro y buscó por toda la sala. Tras comprobar que allí no estaba, se dirigió a su despacho y entró sin llamar.
-Hola amigo Andrés.- saludo Letva.
-Nuria a muerto.- anuncio Andrés después de cerrar la puerta. Letva no tardó en contestar.
-No sabes cuanto lo lamento.
-Todo ha sido culpa mía, jamás debí de beber el antídoto. Desde entonces he actuado cruelmente, y ni siquiera me queda la culpabilidad de saber que ella a muerto por mi culpa. Solo he llorado por dolor, no por remordimientos.
-Andrés, no ha sido culpa tuya, estas cosas pasan…
-Eso no es ningún consuelo.- interrumpió Andrés.-Necesito volver a ser yo mismo, necesito sentir la culpabilidad por mis actos, no quiero hacerle mas daño a nadie.

Letva medito la petición de Andrés. Sabia que era momento de tranquilizar las cosas y no dar un paso en falso.
-No puedo ayudarte en eso.
-¿Qué no puedes ayudarme?.- Gritó Andrés.-¡Tiene que haber un contra-antídoto maldita sea!
-No, no hay ningún contra antídoto. La vida puede ser azul o gris, y tu elegiste el azul, amigo Andrés.
-No me llames amigo, ¡No soy tu puto amigo!. ¡Devuélveme mi vida!.- Gritó de nuevo Andrés cada vez mas desesperado.
-Esto no es una tienda donde puedas poner una hoja de reclamaciones si el producto no funciona. Decidiste tomar el antídoto, y tendrás que aceptar las consecuencia.
-Las consecuencias son demasiado fuertes. Yo no contaba con ello, me engañaste.
-Cuidado de lo que me acusas Andrés, No sabes con quien te la juegas, tranquilízate.

El silencio domino la estancia durante algunos segundos. Letva abrió un cajón de su escritorio en busca de algo, algo que finalmente encontró. Se levanto dirigiéndose hacia Andres.
-Creo recordar que, cuando tomaste el antídoto, yo bebí un poco para ganarme tu confianza, así que es posible que no tomaras el suficiente.- dijo ofreciéndole un nuevo frasco en forma de gota de agua con el antídoto en su interior.- Tómalo, te ayudara a superar esto.

Andrés lo sostuvo en su mano derecha. Realmente era un frasco precioso,. Letva lo trataba como a un niño que pudiera acallar o tranquilizar con un chupa- chups. La certeza de saber que Letva lo había manejado en todo momento provocó una furiosa rabia en su interior. Agarro con mas fuerza el frasco del antídoto y lo lanzo con ira contra la chimenea. El cristal se rompió en mil pedazos que cayeron en su mayoría dentro del fuego, al igual que el liquido azul.
-Te pido que me ayudes a salir de esta, no que me hundas mas, maldita sea.- Dijo emprendiendo camino hacia el escritorio de donde Letva había sacado el antídoto.
Esperaba encontrar allí otro liquido que pudiera ayudarle. Su sorpresa no fue no encontrar lo que buscaba, sino ver un revolver en aquel cajón.
Sin saber porque y sin salir aun de su asombro, agarro aquella arma sintiendo en sus mano su peso y su frío tacto, y acto seguido la desesperación de su situación le hizo apuntar a Letva con ella.
-Ayúdame, búscame una solución.- Pidió Andrés con voz desesperada.
Una carcajada fría salió del interior de Letva.
-¿Qué piensas hacer con ese arma, imbécil? .- Le espeto el dueño del local sin la mas mínima muestra de miedo en su mirada.- Eres débil Andrés, siempre lo has sido.- Le decía mientras se acercaba a él casi imperceptiblemente.- Viniste aquí llorando y yo te ofrecí un mundo de felicidad sin reproches ni culpas. Tu lo quisiste, y ahora ¿Ya no lo quieres porqué ha muerto Nuria?. Vamos, espabila maldita sea. El mundo es muerte y vida, y es la vida a la que tienes que agarrarte y ser feliz, para que cuando llegue la hora de tu muerte, no te preguntes que pudo haber pasado si hubieses tomado otras decisiones.- Ya apenas estaba a un metro de distancia de Andrés.- Esto no es un club donde puedas ingresar o darte de baja cuando quieras. Tomaste la decisión de matar a tus culpas, a tus remordimientos, no puedes volverte atrás.

Letva se acercó hasta sentir el cañón del revolver tocándole la corbata. El arma temblaba en las manos de Andrés, que no seria capaz de apretar el gatillo. En un rápido movimiento, Letva agarro el revolver, y entonces, sucedió.
Un estrepitoso ruido se oyó y Letva salió despedido contra uno de los sillones cercanos a la chimenea. Andrés había sido capaz de apretar el gatillo.
Letva se quedo en posición fetal en el sillón mientras Andrés miraba el arma, incrédulo, sin terminar de creerse que hubiese disparado, pero lo hizo.
Tiró el arma en el otro sillón y acudió a la ayuda de Letva. Fue a mirarle la herida y la sorpresa y el miedo inundaron sus adentros. No encontró sangre, no encontró heridas.
Letva abrió su mano izquierda, y allí, aplastada, estaba la bala.
-Eres… eres… ¿Qué eres?.- Pudo preguntar Andrés muerto de miedo.
-Soy, entre otras cosas, el guía espiritual que todos necesitan, puedo ser tu mejor amigo, o tu peor enemigo. Soy el que te muestra la luz o el que puede inundar de tinieblas tu camino, pero ante todo, soy infalible, indestructible. -Dijo levantándose del sillón sin el mas mínimo rasguño.- y no puedes matarme.
-¿Eres… el Diablo?.-

Una vez mas, una carcajada salió del interior de Letva antes de contestar.
-Te lo agradezco, pero no me tengas en tanto. Solo soy su humilde seguidor, embajador del infierno , aquí en la tierra. Y por favor, no lo llames diablo, llámalo Lucifer, el “portador de la luz”, le gusta que le llamen así.
-¿Qué quieres de mi?.
-Pues lo que quiero de todos vosotros, por supuesto. Queremos guiaros y mostraros la verdad. La vida es un bien muy preciado para desperdíciarla en culpas, miedos y otras trampas que vuestra conciencia os pone para no ser felices. Lucifer os libera de ellas, a cambio de un módico precio, vuestras almas.
-¡Dios! .-Exclamó andres.
-¿Dios?. Ese si que es listo. Dios es el mayor hipocrita del universo, ¿O es que acaso crees que él siente remordimientos cada vez que provoca un desastre natural y mueren miles de personas?. Sin embargo, él siempre es el bueno de la película, cuando os utiliza como marionetas, y solo Lucifer os muestra los placeres de la vida, los placeres que dios invento para tentaros y para que os reprimáis ante ellos. Lucifer, a través de su antídoto os da la oportunidad de vencer a Dios y caer en la tentación, sin miedo a las culpas, y sin miedo a su ira.
Letva se peino hacia atrás con los dedos se coloco bien la corbata y volvió a su sillón tras el escritorio. Volvió a coger el libro con tapa negra y extraño dibujo que tenia en las manos cuando Andrés había entrado, y se dispuso a seguir leyendo.
-Aquí ya no tienes nada que hacer Andrés, ya lo sabes todo.- Le dijo sin apartar la vista del libro y recuperando su tranquilo tono de voz.- Así que vete, y te aconsejo que seas feliz mientras vivas.

Andrés salio totalmente trastornado del despacho. Nunca hubiese creído lo que le había contado Letva, pero poco a poco, todo encajaba. Aquel extraño lugar, el mágico poder de aquel liquido azul, y sobre todo la inmunidad a la muerte de Letva. Nada era normal, todo, desde el primer momento le pareció extraño, misterioso. Ahora lo entendía todo, ahora, cuando ya no podía hacer nada para dar marcha atrás, cuando estaba atrapado.

-¿Una copa Andres?.- Pregunto Pedro, el camarero, con voz desenfadada y sirviéndola sin esperar respuesta.
-No.- Contesto Andrés con la mirada hacia el suelo.- Hoy no.
-Vamos.- insistió el camarero.- solo una.

El Jack Daniels se deslizó entre los trozos de hielo provocando un sonido tentador.
-Esta bien.- admitió Andrés.- solo una.
Tocó el vaso ancho y frío y le dio varias vueltas con los dedos. Finalmente lo alzó y bebió un largo trago. El liquido elemento invadió sus pupilas gustativas provocándole cierta dosis de placer. Cuando fue a poner el vaso sobre el posavasos, vió algo extraño en este. En el posavasos había algo escrito; “El contra antídoto esta debajo de la Gárgola”.
Miró a su alrededor para buscar a Pedro. Había desaparecido, estaba solo, totalmente solo.
Se armó de valor y decidió entrar de nuevo en el despacho para conseguir lo que quería, el liquido que le devolviera sus sentimientos.
No tuvo tiempo para pensar en como lo haría, pensó que hacerlo rápido era la mejor opción, así que entro rápido en el despacho y se dirigió como un rayo hacia la chimenea. Letva lo miró extrañado y en silencio.
Andrés agarro la estatuilla que representaba la figura tétrica y grimosa de una gárgola . Al agarrarla noto dolor en sus dedos y en la palma de la mano. Las alas de aquel ser estaban afiladas y entre sus dedos su dibujaron surcos con su propia sangre. El dolor le hizo soltarla un poco, pero aguanto y levantó la gárgola notando que pesaba mas de lo que creía. Allí estaba, el contra-antídoto. Era un frasco del la misma forma y el mismo tamaño que el del antídoto, pero el color del liquido interior era gris.
Entonces lo comprendió todo. “La vida puede ser azul o gris, tu eliges”, le había dicho Letva. Ahora sabía a lo que se refería.
Letva se levantó y fue hacía él. Andrés supo que no tenia tiempo para pensárselo. Abrió el frasco, lo situó entre sus labios y lo bebió moviendo hacia atrás su cabeza. Letva grito “No”, tirándose contra él y tirándolo al suelo, pero ya era demasiado tarde.
Andrés se sentó en el suelo y oto un dolor aun mas agudo en sus dedos. La gárgola movía sus alas y sus manos le impedían volar. La soltó, y esta volvió a posarse encima de la chimenea, en su posición original.
El fuego comenzó una danza extrañamente tranquilizadora, y los recuerdos comenzaron a agolparse en su interior. Recordó a Mario, su amigo y novio de Nuria. Se mente apenas pudo asimilar el dolor causado a su mejor amigo. Deseó volver atrás en el tiempo y reparar el daño. Y enseguida la imagen de la dulce cara de Nuria acudió a su mente. Entonces el dolor fue indescriptible, desgarrador.
-Eres imbécil.- oyó decir a Letva.- Ahora toda la culpabilidad caerá sobre ti. Solo intentaba protegerte del dolor.
-No quiero que me protejas.- Pudo decir Andrés entre lagrimas.- no quiero que hagas desaparecer el dolor. Al menos le debo eso a Nuria. Que el dolor y la culpabilidad por hacer lo que he hecho me acompañen siempre y me impidan olvidarla.

Pero el dolor que le sobrevino era demasiado torturador. Quiso escapar de él, pero no podía. Vio el revolver en uno de los sillones, donde anteriormente lo había dejado.
Se puso en pie y lo volvió a agarrar, esta vez con fuerza y decisión, y apuntó a Letva de nuevo, que estaba sentado en el suelo después de haberlo derribado. Tenia una pequeña herida en el labio inferior, que hizo que su amarga sonrisa tuviese tintes dramáticos.
-¿Qué haces idiota?.- Pregunto Letva.- Sabes que no me puedes matar.
-Tienes razón.- Dijo Andrés tranquilo, rindiéndose a la evidencia.- a ti no puedo matarte.

Tomó la decisión de forma inesperada, pero le pareció la mejor salida. Acerco el cañón de la pistola a su cara y apuntó a su sien derecha.

-Adiós Letva.

Oyó a Letva gritar “No”. Apretó el gatillo. El ruido fue ensordecedor. Despues … oscuridad.

… Oscuridad …

Se sobresaltó y chocó contra el volante de su vehiculo. Estaba sudando. Miro a su alrededor, asustado y con la respiración muy agitada.
Siguió explorando su entorno, asustado. A lo lejos, vió a un tipo negro intentando vender pañuelos de papel a los conductores parados en el semáforo. En la radio, aun sonaba despreocupada y tranquilizadora la canción “Everybody hurts” del grupo REM.
El sonido de su movil volvió a sobresaltarlo. Le habían enviado un mensaje. Su remitente era Nuria. ¡Nuria!. Una gran alegria inundo su alma, hasta el punto de saltarle una lagrima. Ella estaba bien. El mensaje decía “solo quiero que quedemos una vez a solas. Me encuentro bien contigo”.

¿Había sido todo un sueño?. No lo sabia, pero esa era la explicación mas lógica a todo aquello. Se quedó dormido y lo soñó todo. Miro hacia la acera, y allí estaba, la puerta verde. Si, todo había sido un sueño, un increíble sueño. Nunca había cruzado la puerta verde. Sintió alivio, estaba a salvo.
Cogió su móvil y comenzó a escribir un mensaje de texto con movimientos ágiles de dedos. Antes de darle a “enviar”, quiso leerlo. “Eres especial Nuria, por tu bien, aléjate de mi”.
Se sintió mejor una vez enviado el mensaje. Posó las manos en el volante, y entonces las vio. Sus dedos estaban surcados por restos de sangre reseca al igual que la palma de su mano. Era la herida que le habían provocado las alas de la gárgola.
¿De verdad habia sido todo un sueño?.

A lo lejos se dibujaba una figura que se acercaba caminando con porte despreocupado y andares de suficiencia. Un hombre alto y delgado caminaba entre las sombras en dirección a la puerta verde. No tuvo dudas, era él, era Letva. Cuando llegó a la altura de la puerta verde, llamó con dos suaves toques y esta se abrió. Dio un paso hacia adentro, y antes de desaparecer en su interior, miro hacia Andrés. Sus miradas se encontraron. Letva dibujó en sus labios una mueca que intentaba ser una sonrisa de complicidad. Desapareció y la puerta quedó abierta al menos quince centímetros, toda una invitación para volver a entrar en la puerta verde.
Andrés se lo pensó. Busco las llaves en el contacto y las hizo girar provocando un ruido de encendido del motor en su coche.
En ese momento, Andrés tomo dos decisiones. La primera, No volver a entrar en la puerta verde. La segunda, escribir esta historia, para que nadie cometiese su mismo error.


FIN

Nota: Si estais leyendo esto, probablemente sera porque habeis leido y seguido toda la historia de "La puerta Verde".
No tengo palabras para agradeceros las molestias y el tiempo que me habeis dedicado, muchas gracias, de verdad.
He tardado en publicar el ultimo capitulo por problemas, digamos, tecnicos (El ordenador estaba hecho polvo).
He pesado en varios finales para este rlato, pero finalmente me he quedado con el que tenia en mente cuando empece a escribir la historia. Espero que os haya gustado.
La Puerta Verde es un relato basado en una cancion del grupo español Teennesse llamada "La puerta Verde", versionada a su vez de una cancion en ingles llamada "The green door". Si escuchais la cancion de Teennesse vereis que ahí esta reflejada el principio de esta historia.
Se me ocurrieron varias historias para escribir, pero esta en concreto me atrajo porque creo que tiene un mensaje, una especie de moraleja. Por supuesto, yo no voy a decir cual es esa moraleja, prefiero que cada uno de vosotros decida que conclusion sacar. de hecho, si me escribiís algun comentario, me gustaria que me digais cual es la moraleja para vosotros de esta historia.
Y para terminar, deciros que, aprovechando que estamos en verano, voy a tomarme unas vaciones de este blog. Vacaciones de momento indefinidas, que despues de mas de dos años de blog, ya va pegando, asi os dejo descansar un poco de mi, que bien merecido os lo teneis.
Muchas gracias, millones de gracias por vuestra importante aportacion al blog y vuestra infinita paciencia con este que os escribe.
Que sepais que se os quiere a todos y todas.

Muchas gracias.

jueves, 18 de junio de 2009

La Puerta Verde - Capitulo 9.

Pues, diría que esta usted loco.-Contesto Nuria sin tapujos.
-Buena respuesta.- Contesto Letva sinceramente sorprendido.- Pero aunque no lo creas, puedo conseguirlo. Ya lo conseguí con Andrés.

Nuria comenzó a entenderlo todo. Andrés no tenia remordimientos ni sentimientos de culpabilidad, por eso era tan egoísta. Por eso había aceptado verse con ella la primera vez, sin ningún pesar por su amigo.
-No se como lo hace, pero a Andrés lo cambiaste y desde entonces es peor persona.
-¿Peor persona?, en absoluto. Hace lo que quiere y cuando quiere sin sentirse culpable por ello. Es feliz así.- Letva vio como las dudas entraban en la conciencia de Nuria y decidió seguir convenciéndola.- Tienes la increíble oportunidad de ser dueña de tu vida y tomar decisiones libremente, tomándolas estas por tu bien y no para acallar tu culpabilidad.
-¿Y como se supone que consigue usted hacer desaparecer los remordimientos?

Letva se incorporó de su asiento, fue hasta su escritorio y cogio teatralmente del cajón un pequeño frasco de cristal en forma de gota y con un liquido azul en su interior.
-¿Qué es eso?.- Pregunto Nuria admirando aquel pequeño recipiente.
-Me gusta llamarlo “Antídoto”. Es el antídoto contra los remordimientos, contra la infelicidad, contra las cadenas que atan a tu voluntad de hacer lo que quieras sin dejarte guiar por el miedo y las culpas.-Terminó diciendo Letva dándole el frasco.
Nuria había agarrado el frasco y este parecía ejercer sobr ella algun tipo de embrujo. Luchó para salir de aquel estado hipnótico y finalmente lo consiguió intentando cambiar de tema.
-Lo siento, pero no puedo creerme que este liquido funcione. ¿Cómo conseguiste convencer a Andrés para que lo tomara?.- Preguntó con sincera curiosidad.
-En este caso, he de decir que no puedo atribuirme el merito de convencerlo. Fuiste tu quien le ayudo a dar el paso.
-¿Yo?. ¿Cómo?.
-Con el mensaje que le enviaste llamándole “cobarde“. Ese fue el empujoncito que necesitaba para tomar el antídoto.

No podía creer lo que estaba oyendo, pero podía ser cierto. Ella era quien había empujado a Andrés a conseguir la felicidad sin remordimientos que temer. Ella era la culpable de su actitud.
-Escucha Nuria.- Dijo Letva suavemente sacándola de sus pensamientos.- Si te tomas el antídoto, ha de ser, evidentemente, por propia voluntad. Pongo a tu disposición la posibilidad de salir de este problema bien y ser feliz el resto de tu vida. Entiendo tus dudas, no me conoces, pero créeme cuando te digo que no gano nada haciendote el menor daño. La vida puede ser gris, o azul.- Dijo señalando el recipiente de cristal que ella tenia en sus manos.- Tu elijes.

Nuria bebía las palabras de Letva que tanto sentido parecían tener. Intento buscar en su interior la respuesta. Intento negarse a tomar aquel liquido, pero se dio cuenta de que, en realidad, la decisión ya estaba tomada.
Siguió mirando aquel pequeño recipiente de cristal y aquel liquido azul que la tenia totalmente hechizada. Finalmente quitó el tapón, miró a los ojos de Letva, y bebió aquel enigmático liquido. Su sabor era dulzón y sus efectos no se hicieron esperar. Comenzó a marearse. Las llamas de la chimenea parecían bailar una extraña danza y los cuadros diseminados en aquel despacho precian cobrar vida, al igual que una espeluznante estatuilla de una gárgola colocada encima de la chimenea que la miraba con ojos brillantes mientras movía siniestramente sus pequeñas alas.
-Tranquila Nuria.- Oyó decir a Letva.- Los efectos físicos pasaran enseguida.


Una semana despues:


Andrés se levanto de la cama donde estaba sentado y miró a través de aquel ventanal como el día empezaba a dibujarse en un cielo que empezaba a mostrar un maravilloso color azul. A lo lejos el sol empezaba a lanzar sus rayos sobre los distintos edificios que salpicaban la ciudad. La magia del amanecer era algo que siempre conseguía intimidarle y embriagarle al mismo tiempo.
Se giró y miro a Nuria, tumbada en aquella cama con sábanas blancas, tan blancas como la pared de aquel, ¿Hospital?. Suponía que debía de llamarlo así, pero no era exactamente un hospital.
Letva, además de proporcionarle a Nuria el antídoto, les había dado la dirección de aquella clínica para abortar.
Nuria estaba de buen humor. Si el medico que los atendió, el doctor Pedrera, estaba en lo cierto, en unas tres horas estarían abandonando la clínica y todo habría pasado. Según el doctor, la operación o intervención para interrumpir el embarazo era la mas frecuente, y con pocos riesgos. ¿El que iba a decir?, Pensó Andrés. El método utilizado seria el de Legrado o succión. Se había informado en internet, y aunque los riesgos no eran elevados, si corría el riesgo de perforación del útero o hemorragia, entre otros. Le hacían gracia los médicos. Primero te decían que apenas había riesgos para después hacerte firma un papel donde especificaban dichos riesgos para que, en caso de que algo saliera mal, lavarse las manos.
Una enfermera con sonrisa dentífrica se acerco a la cama con una silla de ruedas y le indico a Nuria que se sentara. Esta así lo hizo. Andrés pensó que, hasta con aquel horrible camisón blanco, estaba guapísima.
-Cuando vuelva, todo habrá acabado.- Dijo ella.- Así que espérame, y lo celebraremos.
-¿Cómo?.
-Pues esta claro. Haciendo otra vez el amor sin protección.- Dijo Nuria. A pesar de aquel tenso momento, ambos rieron la broma. Andrés la admiró por su entereza.
-Te esperare.- Dijo él.
-Eso espero.- Dijo ella despidiéndose con la mano.

La sala de espera era amplia y confortable, pero no dejaba de ser eso, una sala de espera con todo lo que ello conlleva. Andrés se sentó durante media hora y hojeo un par de revistas antiguas. Mas tarde se levantó y camino contando varias veces los doce metros que separaban una pared de otra.
De repente, una monotona voz femenina se oyó por un altavoz; “Familiares de Nuria Nieto. Acudan a informacion”.
Caminó deprisa hasta llegar allí, donde ya esperaba el doctor Pedrera. Su cara no auguraba noticias felices.
-Hemos tenido complicaciones.- Comenzó diciendo.- El útero ha sufrido una perforacion, y como consecuencia de ello, Nuria a perdido mucha sangre. La hemos llevado de urgencia al hospital.
-¿Cómo es posible?.- Pudo finalmente decir Andres.- Dijeron que apenas había riesgos.
-Apenas, efectivamente, pero en toda intervención siempre hay un porcentaje de incidencia. Espero que todo vaya bien en el hospital.
-¿Incidencias?. Lo único que se es que cuando vinimos a pedir información todo fueron buenas palabras y ni un solo inconveniente ni aviso. Le advierto que si Nuria no sale de esta, lo van a lamentar.-Dijo Andrés iracundo con su dedo índice casi tocando la nariz del doctor.
Tras recibir la callada por respuesta, se fue y cogio su coche para dirigirse al hospital. Era curioso ver lo lento que rodaba el trafico cuando se tenia prisa.
Finalmente pudo llegar al hospital. Se dirigió a información y pregunto por Nuria Nieto a una Jovencisima enfermera. Esta se giró, descolgó un teléfono y mantuvo una breve conversación con un interlocutor desconocido. Tras colgar el telefono, se volvió y dirigío a Andres.
-Me dicen que espere aquí. Vendran a atenderle enseguida.

Tras diez minutos de espera, que parecieron tres horas, aparecio un medico alto, delgado y con gafas. Doctor Gómez, creyó leer en la tarjeta que colgaba del bolsillo de su bata.
-Buenos días, ¿Es usted familiar de Nuria Nieto?
-Si, soy su … Novio.
El doctor respiró hondo y comenzó a hablar, a enfrentarse con una situación que, por mucho que ya la hubiese vivido, nunca acabaría de acostumbrarse.
-Nuria venia con una gran perdida de sangre. No hemos podido hacer nada. Lo siento. Ha fallecido.


Continuara... En el último capitulo.













jueves, 11 de junio de 2009

La Puerta Verde - Capitulo 8.

Tomaba pequeños sorbos de su café con leche mientras miraba a la calle. En aquel asiento, junto a aquel ventanal fue donde se vieron a solas por primera vez ella y Andrés, y la casualidad o el destino había querido que aquel fuese el lugar donde se sentasen de nuevo aquella tarde. Ya pasaban diez minutos de las cinco y  él aun no había llegado. Apenas superada la ruptura con Mario, había vuelto a acudir a Andrés, ya que para superar el problema que se le presentaba ahora necesitaría su ayuda. Y no sabía como decírselo.
Tiempo atrás, jamás hubiese dudado que Andrés la ayudaría, pero todo había cambiado. Sobretodo él y su actitud egoísta. Ya no era ese chico dulce que no hablaba por miedo a ofender, que trataba bien a su novia y que tenia firmes valores como la amistad  o el altruismo. El Andrés de ahora era una persona  dura, con pocos sentimientos y menos escrúpulos, y cuya única prioridad era él mismo. Sabia que solía verse con otras mujeres, mientras ella seguía soñando con volver a verle, abrazarle y besarle. 
Sabia que aquel cambio en su actitud podía deberse en gran parte a la decepción que pudo llevarse con Marta, se ex novia, pero había algo mas. El cambio era demasiado radical como para justificarlo solo con aquella ruptura.
Andrés entró en la cafetería con aire despreocupado y esquivando elementos y personas hasta llegar a ella. La saludo con un ligero beso en los labios y se sentó frente a ella.
-¿Cómo estas?.- Comenzó preguntando  Nuria.
-Bien, realmente bien, ¿Y tu?.
-Voy tirando. Hace tiempo que no me llamas. ¿Estas molesto conmigo?
-No. He estado ocupado últimamente.- Mintió Andrés.
-¿Con quien?. Me cuentan que últimamente estas con muchas mujeres.

Andrés pudo controlar un acceso de ira ante aquel comentario. No quería enfadarse, no le valdría de nada.
-En primer lugar, no creo que deba darte explicaciones.- Atajó él.- Y en segundo lugar, ¿Para que querías verme?, ¿Para interpretar el papel de mujer celosa y despechada?.
-Tal vez, solo quería verte por el placer de verte. Te hecho de menos.

Andrés sintió una punzada de lastima cuando oyó estas palabras. Después de todo, era agradable sentirse deseado por alguien como Nuria, e incluso que esta se ofendiera por su agitada vida amorosa. Pero no quiso acercarse y darle falsas esperanzas.
-Te lo agradezco, pero me diste a entender en el mensaje que tenias algo importante que decirme.
-¿Y que querías que hiciera?. Te he llamado varias veces y, o no coges las llamadas, o cuando lo haces me hablas de manera distante, como si te molestara que lo hiciera.
-Nuria, creo que las cosas quedaron claras. Yo no quiero aun otra relación, y por lo tanto no quiero tener a alguien llamándome a cada momento para pedirme explicaciones.

Nuria miró hacia abajo. Le dolieron aquellas palabras. Ella aun seguía sintiendo amor por él, y Andrés solo la veía como una molestia, una pesada carga de la que deshacerse cuanto antes. No sabia que el amor no correspondido pudiera doler tanto.
-¿Qué te ha pasado Andrés?. Eres frío y egoísta. Dices cosas sin pararte a pensar en el daño que pueden hacer tus palabras. ¿Por qué estas tan a la defensiva?. Yo te quiero.- Dijo Nuria no pudiendo evitar que escapara de sus ojos una lágrima. 
-Si, he cambiado .-Reconoció Andrés.- Ahora  miro mas por mi mismo que por los demás, y te sugiero que hagas lo mismo. Si eso era todo lo que tenias que decirme…- Dijo Andrés levantándose de su silla.
-No, espera. De verdad tengo algo que contarte. 

Andrés soltó un gran y desesperado suspiro, miró a su alrededor y posó su mirada en dos chicas sentadas a cinco metros de él y se recreó mirando sus desnudas piernas.  Una de ellas le sonrió con inequívoco gesto de coquetería. Intentaría hablar con ella mas tarde. Finalmente volvió  sentarse..
-Haber, que tienes que decirme. ¿Me vas a preguntar ahora porque fumo, porque bebo?, ¿Vas a seguir pidiéndome explicaciones de mis actos?
-Estoy embarazada.

Nuria lo soltó así. Pensó en la mejor manera de decírselo, pero no había mejor manera que soltarlo sin más. Andrés acusó el golpe. Su rostro se tensó y durante un minuto, no dijo nada. Finalmente hizo resbalar la palma de su mano por la superficie de la mesa hasta cubrir con sus dedos la mano de ella. Nuria sintió el agradable calor de su piel y por un instante sus esperanzas de estar con Andrés volvieron a renacer.
¿Es mio?.- Pregunto él en voz baja. A ella le ofendió la pregunta, pero entendió que después de un par de semanas desde la ultima vez que se acostaron, tuviera alguna duda.
-Si.
-¿Cómo lo sabes?. Si solo estas de una falta, puede ser de Mario, o ¿De otro?.
-No, no es de Mario.- Contesto Nuria tajante.- Mario tuvo un problema de salud y hacia un mes que no lo hacíamos. Y no me he acostado con nadie mas. Además de el hecho de que tu y yo lo hicimos sin protección. Es tuyo Andrés.
-Esta bien.- Admitió él sopesando el problema.- Pues tendremos que buscar una solución.
-¿Solución?, ¿Qué solución?
-El aborto. Es lo mas sensato. Yo no lo quiero, supongo que tu tampoco. Yo correré con todos los gastos.
-¿Cómo te atreves a pensar en el aborto?.- grito con desesperación, y enseguida bajó el volumen de su voz al ver como los clientes sentados cerca de ellos se habían enterado de su frase.- ¿Cómo puedes pensar en eso?.
-Vamos, no me digas que tu no lo has pensado.

Nuria no dijo nada. Para sus adentros, tuvo que reconocer que ella tamben  lo había pensado seriamente. ¿Cómo le explicaría a sus padres, personas estas chapadas a la antigua, que iba a tener un niño y no era de su ex novio Mario?. Solo quería tenerlo si Andrés la hubiese apoyado y hubiese querido que lo tuvieran. Pero estaba claro que no era así. El silenció la delato.
-Lo ves.- dijo Andrés.- Lo has pensado, y es la mejor solución.
-Tienes razón, lo he pensado. Pero, no se. Tengo miedo a que me arrepienta en el futuro de no tener este niño, y que los remordimientos me acompañen para siempre.- Nuria vio como, mientras decía esto, Andrés sonreía por primera vez aquella tarde.
-Si quieres abortar, y lo que te preocupan son los remordimientos…- Dijo Andrés.-  Conozco a un amigo que te solucionara el problema de la culpabilidad y los remordimientos.


Nuria peguntó varias veces durante el trayecto en el coche de Andrés donde la llevaba. Como respuesta siempre recibía la misma frase; “Confía en mi”.
El camino termino frente a una puerta verde con una vela encendida en un farol negro junto a esta y una mirilla en forma de ojo de gato. Andrés llamó con suaves golpes y enseguida abrieron la puerta. Quien lo hizo era un ser extraño del que Nuria no sabría decir si era hombre o mujer. Andrés lo saludo y lo/la llamó Alex. Un nombre que podía ser aplicado tanto a un hombre como a una mujer, con lo cual la duda seguía sin despejarse.
Fueron caminando hacia el mostrador de aquel curioso bar. Eran las ocho de la tarde y no se daban lugar allí muchos clientes aun. Andrés saludó con efusividad al camarero, un tal Pedro, y pregunto por alguien llamado Letva. 
-Espérame aquí un momento.- Pidió Andrés.- Voy a buscar a mi amigo.
-Esto es un bar. ¿Cómo nos van a ayudar aquí con nuestro problema?.
-Una vez mas, he de pedirte que confíes en mi.- Dijo él mientras se alejaba hacia otra puerta igual que la que antes habían cruzado.
Nuria pidió un refresco al camarero y siguió observando aquel extraño pero agradable lugar. Un pianista creaba un agradable hilo musical con su piano y desde un pequeño escenario. Cerca de ella, tres hombres hablaban en voz alta. A falta de otra cosa que hacer, Nuria comenzó a escuchar la conversación. Uno de ellos, el mas bajito tenia le llamaban con un mote curioso, “El pelos”. Le basto una rápida mirada para comprobar el porque de su mote. Tenia los pelos de punta y totalmente desordenados, como si se hubiera acabado de levantar. Era él el que llevaba el peso de la conversación.
-Total, que la tipa me dice que se ha enterado de que le puse los cuernos con su hermana.- contaba el Pelos.- Yo lo reconocí. Le dije que lo había hecho por morbo y porque su hermana la chupaba mejor que ella.- grandes risotadas de sus acompañantes irrumpieron en la sala gracias a la supuesta ocurrencia del Pelos.
-¿Y que te dijo?.- Le pregunto uno de ellos.
-Pues se enfado un poco, la verdad.- contesto el Pelos entre risas.- Pero cuando mas se cabreo fue cuando le pedí que hiciéramos un trío ella, yo y su hermana.- Renovadas y sonoras carcajadas se oyeron por toda la sala celebrando la ocurrencia de aquel tipo.- Menos mal que no llegué a decirle que también me tiré a su madre.- Las carcajadas aumentaron su volumen.
-solo te faltó tirarte a su padre.- añadió uno de ellos sin poder parar de reir.
-¿Y quien te ha dicho que no me lo tiré también?.- Las carcajadas volvieron a resonar.

Vaya elemento este Pelos, pensó Nuria. Menudo cerdo esta hecho.

Andrés iba a llamar al despacho de Letva cuando la puerta se abrió sola. Entro sigilosamente y se encontró con Letva sentado en el escritorio leyendo un libro con la portada en negro y en ella un curioso dibujo que no pudo ver bien. Letva levanto la vista de él cuando Andrés ya hubo entrado del todo. Vestía impecable traje, como siempre. Andrés lo consideraba un modelo a seguir no solo en su buen vestir, sino en sus ideas , sus modos educados y su presencia cautivadora. Cerro el libro, se levantó y saludo al invitado con efusividad. 
-¿Cómo estas amigo Andrés?.
-Bien, supongo. Vengo a verte porque tengo un problema.

Andrés le contó un resume de los acontecimientos y la solución que había pensado, que no era otra que darle el antídoto a Nuria y así poder abortar sin temer a los remordimientos. Letva escuchó atentamente sin decir nada. Finalmente, pidió hablar con Nuria. Andrés fue por ella y la acompañó hasta el despacho.
-¿Eres Nuria, verdad?- Pregunto Letva a modo de saludo cuando la chica hubo entrado al despacho. Ella asintió. Él la besó en la mano y ella se estremeció ante aquel gesto galante. Le pidió que se sentara cerca de la chimenea, al calor del fuego. 
-Amigo Andrés.- Dijo Letva.- Tengo que pedirte que nos dejes solos. 

Andrés se lo pensó, pero finalmente salió del despacho.
-Bueno.- Comenzó Letva una vez estuvieron a solas.- ¿Cómo estas?
-Bien, supongo.
-Andrés me ha contado el problema. Evidentemente, es una decisión difícil esta a la que te enfrentas. Y seguramente será tu corazon y no tu cabeza la que decida. Yo solo puedo aconsejarte que pienses en ti misma, y en lo que será mejor para ti. Olvida la culpabilidad, los remordimientos, y sencillamente decide.
-Agradezco su consejo.- habló por fin Nuria.- Puedes olvidar la culpabilidad y los remordimientos, pero ellos no se olvidan de ti. Pueden acompañarte hasta el fin de tus días.
-Tienes razón.- Acepto pensativo Letva mientras miraba al fuego.- Pero, desde ese punto de vista, podemos llegar a la conclusión de que tu conciencia y tu culpabilidad te impiden hacer lo que quieres, lo que de verdad te haría feliz.
-Supongo que así es.- Admitió Nuria. No conocía a aquel hombre, pero la paz y la tranquilidad se adueñaban de ella mientras hablaba con él. El magnetismo de aquel tipo era indescriptible.- Andres confía en que usted nos ayude, pero no veo como puede hacerlo.
Letva dibujo una tranquilizadora sonrisa en su rostro.
-Y si te dijera que yo puedo librarte de tus miedos, tus culpas y tus remordimientos, para siempre.

Continuara...




viernes, 5 de junio de 2009

La Puerta Verde - Capitulo 7

En el capitulo anterior:

"...El dolor fue inexplicable cuando su cerebro por fin procesó lo que habían visto sus ojos. Un dolor mucho peor que el físico le golpeó. Un nudo en el estomago le provoco el asomo de una lagrima en sus ojos, pero no quería llorar e hizo un esfuerzo titánico para no hacerlo. La tortura de aquella escena era demasiado fuerte. El descubrimiento de aquella doble traición de su amigo y su novia, provocó el derrumbe de todo su mundo, la destrucción de todo en lo que creía.
Ellos seguían besándose, ajenos a todo, ajenos a su angustia.
Mario salio de su coche y se acerco al de Andrés con grandes zancadas. Nuria fue la primera en verle y ahogo un grito de pánico. Andrés apenas tuvo tiempo de girar la cabeza cuando vió como alguien abría su puerta, lo agarraba del brazo lo sacaba fuera y lo tiraba al suelo. Mario lo miraba desde arriba, incrédulo. Un destello de luz deslumbró a Andrés. Este localizó su procedencia y miro a su mano derecha. Descubrió aterrorizado que aquel destello provenía de una hoja de navaja que Mario sujetaba fuertemente."


Nuria salio con dificultad del coche. Sus piernas le temblaban y el miedo le impedía articular palabra. Ninguno de los tres protagonistas de aquella escena acertaba a decir palabra alguna. Los suaves sollozos de Nuria rompieron aquel incomodo silencio.
-Lo siento cariño.- pudo decir por fin Nuria.
-¿Lo sientes? .- Preguntó Mario con voz impregnada de ira.- Lo sientes ahora, que te he descubierto. ¿Lo sentirías igual si no os hubiese visto?. Si de verdad lo sintieras, no me habrías engañado. 
-Jamás quise hacerte daño. Las circunstan…
-¡Basta ya! .- Atajó Mario.- No te excuses. Eres una traidora, y nada de lo que digas podrá arreglarlo, asi que cállate, joder.

Nuria decidió callar. Era cierto, nada de lo que dijese tapaba el hecho de su traición. Andrés se había incorporado desde el suelo mientras ellos hablaban. Mario dirigió una mirada cargada de odio a Andrés.
-¿Y tu, no tienes nada que decir?.- Le increpó Mario. 
Andrés se encogió de hombros. Era una sensación extraña esa de saber que has hecho algo malo, que has provocado dolor a un amigo, y no sentir la mas mínima culpabilidad. Un ligero sentimiento de vació interior fue lo único que Andrés notó. Finalmente contestó.
-Jamás te hubiera hecho esta putada Mario, pero desde ayer algo ha cambiado en mi. Ser un buen chico y hacer lo correcto nunca me ha procurado felicidad. He decidido no anteponer la felicidad de los demás a la mía. 
-¿Te crees con derecho a destrozar la vida de los demás solo porque ayer destrozaron a tuya?.- Pregunto Mario sin dejar de mover nerviosamente la navaja en sus manos.- Eres mi amigo. Lo único que me has demostrado es que nuestra amistad te importa una mierda. Y lo peor es que ella.- dijo señalando a Nuria.- también te importa una mierda. Lo has hecho por despecho, y por darte el gustazo de tirarte a la novia de un amigo. ¡Enhorabuena!, has conseguido vivir la situación mas  morbosa que jamás hayas imaginado. Espero que haya valido la pena el precio. Solo te ha costado nuestra amistad.
-No quiero perder tu amistad, pero tampoco quiero renunciar a mi felicidad y a los placeres que pueda regalarme la vida. 
-Aunque esos placeres sean a cambio de destrozarle la vida a un amigo, ¿Verdad?.
Andrés no respondió esta vez. No quiso seguir tentando su suerte, y a fin de cuantas, que mas podía decir. Miró de soslayo la mano derecha de Mario y vio de nuevo la navaja .
-¿Sabes? .- Continuo Mario.- Creí que estarías muy arrepentido, que me pedirías perdón, que incluso llorarías y rogarías para que te perdonase, pero lo único que veo en tus ojos es satisfacción y frialdad. Como si no hubieses hecho nada malo. Eres peor persona de lo que jamás imaginé.
- Si el hecho de pedir perdón te ayuda, pues, perdóname. ¿Te vale?.

Después de ver aquel beso entre su mejor amigo y su novia, pensó que estaba preparado para todo, pero no estaba preparado para aguantar la actitud provocativa, arrogante y carente de escrúpulos de aquel por el que hubiese dado la vida sin pensarlo minutos antes de descubrir aquella traición.
-No -contestó mientras su cara su transfiguraba de puro odio e ira.- No me vale
.
La mano derecha blandió la navaja mientras se alzaba para finalmente descargar el golpe. Quería matar a aquel tipo que ya no reconocía como el amigo que antes fue. Quería descargar su ira contra él, clavar aquel puñal para obligarlo a través del dolor físico a arrepentirse por el mal que le había causado.  La navaja seguía su imparable camino hacía el cuello de Andrés. El arrepentimiento por el error que iba a cometer comenzó a hacerse sentir en la mente de Mario. En décimas de segundo miles de imágenes adornaron su mente. Imágenes que describían los buenos momentos vividos con Andrés en el pasado, cuando parecía que nada ni nadie se interpondría en el camino de su amistad. Cuando bebían cervezas entre confesiones y risas. Cuando hablaban del futuro con sus respectivas novias y se jactaban de la suerte que poseían al tenerlas a su lado. Pero las imágenes a su mente llegaron tarde. El movimiento seguía su rumbo, inexorable.
Mario era ya plenamente consciente del error que estaba a punto de cometer. Hizo un ultimo intento para evitarlo. Movió su muñeca en el ultimo instante y la navaja giro hacia el lado, rasgando débilmente la piel del rostro de Andrés, pero no llegando a clavarse en ella, para descargar finalmente el puño en su cara.
Andrés reculó por efecto del golpe y su cuerpo impacto contra el coche. Mario se acerco a él con la cara congestionada por el odio. Nuria seguía llorando, y su llanto lo hizo regresar y de las brumas que inundaban su mente, llenas de odio y rencor.
-No merece la pena.- Dijo Mario mas para si que para que se le escuchara. Poco a poco se fue alejando sin perder de vista a la chica por la que antes habría dado la vida si dudarlo.



Un Mes Después.

Sus manos estaban ocupadas dándole vueltas y vueltas a su vaso corto lleno de un liquido anaranjado y frío por obra y gracia de dos piezas de hielo que repiqueteaban chocando con las paredes del vaso. Un pianista amenizaba con música agradable aquella escena. El Local de La Puerta Verde aun estaba lejos de su momento con  mas ambiente. Solo unas pocas personas sentadas en las sillas largas del mostrador disfrutaban de sus copas. Entre ellos, y hablando con un par de tipos, se encontraba Letva, el cual ya había saludado con la mano a Andrés.
Pedro, el camarero se acerco a Andrés. Su copa estaba llena, así que se hacia evidente que solo quería conversar con él. Le agradaban las charlas con Pedro. Sin duda, el barman era un oyente reservado y que solía dar buenos consejos.
-¿Cómo va esa vida Andrés?.- Preguntó Pedro para romper el hielo.
-Muy bien. La verdad es que no me puedo quejar. Las cosas, desde la primera vez que vine aquí, no han dejado de irme bien. ¿Te acuerdas de la primera vez que vine?
-Si, claro que me acuerdo. Estabas cabizbajo, con lagrimas en los ojos, destrozado. Hoy en cambio te veo risueño y jovial.
-El “Doctor” Letva y sus medicinas.-Dijo Andrés riendo su ocurrencia.- Hacen milagros.
-¿Y Nuria, como esta?.
-Bien, supongo. Hace dos semanas que no la veo. Ella quería que empezáramos a salir juntos, ya sabes, novios. Le dije que acababa de pasar por la ruptura de una relación seria y que no era el momento para otra relación. Esa excusa siempre funciona. De momento no quiero nada serio. Estoy descubriendo los placeres de la “poligamia”. Ahora me he apuntado a las relaciones sexuales sin ningún compromiso.- Pedro seguía escuchando atentamente.- Ayer, por ejemplo. En la oficina me tire a Laura, una compañera a la que le tenía ganas. Tiene marido y dos niños, asi que le costó trabajo decidirse a ponerle los cuernos. Pero finalmente cayó en mis brazos. No sabes cuanto morbo me dio tirarme a aquella mujer en la mesa de su despacho con la foto de su marido y sus niños allí,  y ella gimiendo de placer. Fue la leche.-Andrés dejó de hablar para beber un poco de su Jack Daniel´s.- Por cierto, hoy en la oficina he conseguido que despidan a un imbécil.
-¿Y eso?.
-Pues veras. Ramón es el típico compañero lameculos del jefe. Hablábamos dos compañeros y yo un día de la necesidad de cambiar ciertas cosas en la empresa, de que el jefe daba palos de ciego con según que zonas de distribución y, en fin, cosas de trabajo. Pues el tipo en cuestión se fue a ver al jefe y le contó lo que estábamos diciendo. Este nos llamó al despacho y nos hecho una buena bronca, así que decidí vengarme.
-¿Y como te has vengado?
-Fácil. Hoy Puse mi móvil en modo grabación, y cuando ví al tal Ramón en el servicio le comente que el jefe nos había reñido, pero que también nos había comentado que él era un inútil y que si estaba allí trabajando era porque era un buen chivato y lameculos. Ramón se cabreo y empezó a soltar perlas del jefe. Que si era un desagradecido, que si era un inútil que llevaría la empresa a la ruina, un carnudo imbecil… yo lo grabé todo, pase la grabación al ordenador y le mande un correo anónimo a mi jefe con todos los insultos grabados que Ramón le había dedicado. Dos horas después, el jefe lo despedía y Ramón bajaban las escaleras llorando patéticamente comentando  “¿Qué será ahora de mi familia, como voy a mantenerlos?”. Por lo visto tiene cuatro hijos.
-Buena venganza.- Comento Letva que se había sentado junto a Andrés tan sigilosamente que este no lo advirtió.- ¿Cómo estas amigo Andrés? 
-Bien .- Contestó este aun sorprendido por la repentina aparición de Letva .- Muy bien. Hablando con el amigo Pedro. Todo me va bien desde aquel día. Gracias.
-No tienes porque darlas.
-Letva, quería hacerte una pregunta.
-Dispara.
-El antídoto, además de hacer desaparecer la culpabilidad, ¿También atrae a las mujeres?.- Letva sonrió mostrando de nuevo sus impecables dientes.
-No, la verdad es que no tiene ese tipo de efecto, llamémosle, secundario. Pero puedo darte una explicación. Tu culpabilidad desapareció, y con ella también lo hicieron los miedos y la inseguridad. Ahora destilas seguridad y aplomo, y esto atrae enormemente a las mujeres, con lo que te puedes convertir en un imán para ellas. Anna, Verónica, Laura, Nuria, y seguramente alguna mas habrá caído ya en tus redes. ¿No?

Andrés quedó impresionado ante los conocimientos de Letva de sus conquistas femeninas. La vibración del móvil le sacó de su asombro. Un mensaje de Nuria era el causante de aquella vibración.
-Maldita sea.- comento en voz baja Andrés mientras leía el mensaje.- Que pesadita es.

El mensaje era corto y enigmático: “Tenemos que vernos, es importante, Mañana en el café Toscanna a las cinco”. Andrés le envió un mensje con un simple OK, mientras se preguntaba que seria aquello tan importante.

Continuara...

lunes, 1 de junio de 2009

Simpatía y buen corazón.

Le daremos un pequeño descanso a La Puerta Verde, y volvemos a retomar esta acostumbre que tanto gusta a la mayoria de lectores de este blog, las entrevistas. Y lo hacemos con alguien que estoy seguro que estariais deseando de conocer, Chiqui. 

Tuve la suerte de conocerla hace algo asi como ocho años, el tiempo que hace que está con el hombre mas guapo del mundo, mi amigo Dani (El cual no sabe que se ha hecho esta entrevista, al igual que no sabe otras cosas, jejeje). Tanto para mi como para mi mujer, Eva, ha sido un placer indescriptible ir conociendo poco a poco a esta chica rebosante de simpatía y buen corazón. Una amiga con la que siempre se puede contar, y que al igual que su novio, siempre le estaremos agradecidos por volcarse tanto en ese dia tan importante para nosotros, el dia de nuestra boda.  Tengo que reconocer que siento cierta debilidad por esta chica. Como no sentirla si nunca tiene un mal gesto, una mala cara o una mala palabra con nadie. Tan difícil como encontrar un trebol de cuatro hojas es encontrar a una persona que le pueda caer  mal Chiqui. Y es por eso que siento la inmensa alegria de saber que siempre caminara cerca de mi amigo Dani, en lo bueno y en lo malo. No se puede desear algo mejor para un amigo que el que este acompañado todos sus dias por alguien como ella. A las buenas personas solo pueden pasarle cosas buenas, y estoy seguro que es lo que obtendran ellos, una vida repleta de felicidad y buenas cosas.  Sin mas os dejo con la entrevistilla a nuestra amiga Chiqui.

1.-¿Cómo te llamas, porque te lo pusieron y como te hubiese gustado llamarte? Me llamo Mª Luisa. Me lo pusieron por la tradición de la familia supongo (mi madre, mi abuela, mi bisabuela). Me gusta llamarme así, mejor que Reliquia o Diego (que era el que me iban a poner porque iba a ser un niño por lo visto).

2.-Definete en pocas palabras.  Sensible, despistada, cabezona y cariñosa (menos con el Dani). Pobreciiiitoo, ya te vale.

3.-¿Crees en la amistad, y crees que tus amigos te conocen? Por supuesto que creo en la amistad. Los amigos de verdad siempre están ahí cuando más los necesitas. Mis amigos de verdad me conocen bastante bien

 4.-¿Qué querias ser cuando eras niña?, si no lo has conseguido dime porque. Me gustaba fisioterapeuta y bueno, como habia tanto que estudiar me decanté por lo que hago ahora, y creo que se estudia menos haciendo fisioterapia.

 5.-¿Cuál es tu peli favorita, la que mas veces has visto,  y la mas rara? Mi peli favorita es Harry Potter, me encanta ese tio que todo lo hace con magia y la que más veces he visto Grease. La película más rara fue una que fui una vez al cine con el Dani al principio de salir y por poco le dejo, vaya película más mala!!Se llama Cut, ni el nombre tiene sentido

6.-¿Has llorado alguna vez viendo una pelicula? ¿Qué si he llorado con alguna película?, hasta en el señor de los anillos cuando Gandalf muere!!!

7.-¿Dónde te gustaria viajar y donde vivir? Me encantaría  viajar a Paris y a ItaliaVivir en Sevilla, me encanta donde vivo, aunque haya gente que diga que Alcosa y Sevilla Este es de barriobajeros, ¡¡la envidia es muy mala!!         

 8.-Dime el momento de tu vida en el que mas te has reido. Tengo muchisimos pero el que más me he reido (aparte de ese juanlu) un dia que acababamos de llegar a la casa de la playa y teniamos tela de hambre y para 6 personas teniamos un huevo y un filete. Nos dio por reirnos y nos llevamos toda la noche con el ataque de risa.

9.- ¿Crees en Dios? Estos dias sí, no me queda otra

10.-Tu cancion favorita y la que mas odias. Mi canción favorita es amiga mia de Alejandro Sanz. La que más odio alguna que sea de Alex Ubago (no lo puedo ver)

11.-¿Cuál es tu grupo o cantante favorito? Mi cantante favorito Alejandro Sanz y grupos, bueno, juntandome con el Dani, no podia ser otro que no fuese El gran canto ¿no?. ¿A ti tambien?, como me has decepcionado.

12.- ¿Dices siempre la verdad o a veces mientes? A veces hay que mentir aunque sea poca cosa si no la vida sería muy aburrida

 13.-¿Qué aspecto fisico tuyo te provoca mas complejos? Pero chaval ¿Tu más visto?¿que complejo puedo tener? Bueno, me sobran kilos pero nadie es perfecto ¿no?

14.-Dime tu actor y actriz favoritos. Actores tengo, entre otros, Morgan Freeman, Daniel Radcliffe, Sean Connery, Richard Gere y Actriz favorita Julia Roberts y Meg Ryan

15.-¿Qué epoca te hubiese gustado vivir? La mía está bien, aunque la de los 70 no hubiese estado mal

 16.-¿Cuáles son tus dibujos animados favoritos y los que mas odias? Los que más me gustan son los Simpsons (di que si, esa es mi Chiqui) y cuando era pequeña dicen que me sabía el guión de los pitufos. Los que más odio son los Pokemon, mira que son hartibles

 17.- ¿Qué opinas de la homosexualidad? Bueno, que te puedo decir de esto, aunque no lo sea lo he vivido de pequeña y lo veo una cosa tan natural como el comer. Me repatean las personas que dicen que ser homosexual es una enfermedad o una deshonra porque son los que más tienen que callar ya sea por una cosa o por otra. Más de una/o debería cerrar bien la bocaza porque todo cae por su propio peso.

18.-¿Con que personaje real y que personaje de ficcion te irias de juerga? Si personaje el Dani pos con el Dani ¿Con quien mejor?.Bueno, y ahora que no nos oye nadie contigo también wanlu que tú sabes que no me aburro…(jajaja aunque no nos recojamos a las 5) y ficticio tendría que ser con Homer y con el Luisma.

19.-¿ A que famosa te gustaria parecerte fisicamente y a cual no te gustaria parecerte en absoluto? Aunque todas o la gran mayoria tienen cosas operadas me gusta mucho Nicole Kidman. No me gustaría parecerme para nada a Rosi de Palma¡¡¡que horror!! Es la Lori!!!jajajaja. jajajajaja 

20.- ¿Qué importancia le das al sexo en la pareja?, Y ya que estamos en el tema, dime, ¿Del 1 al 10  que nota te darias como amante? El sexo en la pareja es importante aunque no considero la cosa más importante en una relación de pareja..Bueno, del 1 al 10, yo no me la podría poner, eso lo tendreis que hacer el Edu, el Guerra y tú…¿no?. Bueno, yo te daría un... Bueno, que al final has cambiado de tema y no te has puesto nota.

 21.-¿Te gustaria ser madre? Tu lo has dicho, me gustaría,en un futuro lejano porque el instinto maternal se me ha perdido por el camino, aunque a lo mejor doy la sorpresa pronto!!!¿verdad Edu?...jajaja

 22.-¿Cuál es tu serie de televisión favorita? Por supuesto, Perdidos, vaya si engancha. Estoy deseando ya que empiece la 6º temporada. También me gustan CSI, House y Aida

 23.-¿Eres celosa o confiada? Soy celosa si me dan motivos pero ya estoy acostumbrada, con todos los niños que tiene el Dani por ahí ya me dirás

24.-Si tuvieras una varita magica, ¿Qué cambiarias de tu vida? Retrocedería un año atrás donde no tenía tantas preocupaciones en la cabeza y tenia a las personas que faltan en mi vida para tener la felicidad completa

25.-Salud, dinero, amor y…  el plus pa el salón!!!, y está claro, felicidad.

26.-¿Te gusta la soledad? Antes sí, me encantaba estar sóla. Desde hace unos meses estar sola me entristece mucho

27.-Si durante 30 segundos, el mundo entero te estuviese escuchando ¿Qué dirias? Que se dejen de tantas tonterías y que miraran un poco alrededor para ver lo que pasa en el mundo

 28.-¿Qué imagen guardas en tu memoria y porque? Cuando tenía unos 5 años, mi hermana estaba jugando con mis primos y no me dejaban jugar con ellos y me puse a llorar, vino mi abuela (que ha sido siempre mi defensora) y les puso a todos en su sitio, me alegré un montón porque al final me dejaron jugar

29.- ¿Qué edad te gustaria tener y que harias si la tuvieras? Me gustaría volver a la infancia y despreocuparme de todas las cosas.

Pues aqui queda la entrevista. Espero que os haya gustado gente. Un abrazo para todos-as. Nos seguimos viendo.