
En mi maravilloooossssoo trabajo ( espero que haya sonado lo suficientemente sarcástico ) hay pequeñas cosas que me ayudan para sobrellevar la rutina diaria. La música es una de ellas, pero también algún que otro programa de radio. Entre esos programas esta “La ventana” de la cadena SER. Incluso a veces este programa me ha servido de inspiración para escribir alguno que otro post. Y en este caso vuelve a servirme de nuevo.
Comentaban en este programa una encuesta hecha en Estados Unidos en a que se venia a decir que los calvos no caian bien. Parece ser que un gran numero de habitantes de aquel “maravilloso” país padecian calvicie, y que sin embargo los lideres politicos calvos no solian ser elegidos por el pueblo ya que de hecho habia apenas dos o tres congresistas alopécicos, por no hablar de los presidentes, que solo en una ocasión había sido elegido como presidente un hombre calvo.
Como afectado por esta terrible noticia ( soy donante de pelo desde hace… tela de tiempo ) Me puse a recapacitar sobre el tema, y sobre la importancia, la increíble importancia de una buena imagen en este mundo.
Es una realidad que los medios de comunicación nos han inculcado el culto al cuerpo a traves de sus presentadoras “supermonas”, las azafatas guapas y sonrientes y los presentadores con cuerpos perfectos esculpidos a base de horas y horas de gimnasio y poco trabajo físico.
Todos tenemos un poco de culpa en esto, seguro que prestamos mas atención al programa presentado por la chica guapa que a otro presentado por… no se, Belén Esteban (que es fea con avaricia, pobrecita). Y con los presentadores guapos ocurre lo mismo. Vale, ya se que esto ya lo tenemos aceptado como algo normal ya, ya no nos afecta, pero dicen que la televisión es un reflejo de lo que hay en la sociedad, y a lo peor resulta que es verdad.
La gente guapa encuentra trabajo con mas facilidad que los que no llegan a esos cánones universales de belleza, eso es un hecho irrefutable, y no solo me refiero a aquellos trabajos que se realizan de cara al publico. Y es que la belleza es demasiado fuerte para poder luchar contra sus habilidades a la hora de conseguir un objetivo, y esta claro que si luchas contra un guapo para conseguir un trabajo de, no se, electricista, el guapo ganara, por el simple hecho de que el jefe en cuestión confundirá casi sin darse cuenta belleza con simpatía, atractivo con buena persona y buen fisico con persona trabajadora. A una persona menos agraciada físicamente le impondrá inconscientemente los adjetivos de conflictivo, vago y poco preparado. Si no me creeis, fijaos en la cara que suelen tener los malos de las peliculas y de los cuentos, la belleza no suele ser una de sus cualidades.
Con este post solo quiero constatar una realidad y nada mas lejos de mi intención intentar cambiar esta situación. Soy iluso, pero no tanto como para creer que se puede cambiar a esta, nuestra zoociedad que se rige por la imagen y no por las mil palabras.
Nada nuevo bajo el sol.

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