domingo, 27 de abril de 2008

Siempre estuve ahi.


Yo Estaba allí desde el primer momento, en la adrenalina que circulaba por las venas de tus padres cuando hacían el amor para concebirte, y después en el fluido que tu madre bombeaba a tu pequeño corazón cuando todavía eras sólo un parásito. Llegué a ti antes de que pudieras hablar, antes aun de que pudieras entender algo de lo que los otros te hablaban. Estaba ya, cuando torpemente intentabas tus primeros pasos ante la mirada burlona y divertida de todos. Cuando estabas desprotegido y expuesto, cuando eras vulnerable y necesitado. Aparecí en tu vida de la mano del pensamiento mágico, me acompañaban... las supersticiones y los conjuros, los fetiches y los amuletos... las buenas formas, las costumbres y la tradición... tus maestros, tus hermanos y tus amigos... Antes de que supieras que yo existía, yo dividí tu alma en un mundo de luz y uno de oscuridad. Un mundo de lo que está bien y otro de lo que no lo está. Yo te traje tus sentimientos de vergüenza, te mostré todo lo que hay en ti de defectuoso, de feo, de estúpido, de desagradable. Yo te colgué la etiqueta de “diferente” cuando te dije por primera vez al oído que algo no andaba del todo bien contigo. Existo desde antes de la conciencia, desde antes de la culpa, desde antes de la moralidad, desde los principios del tiempo, desde que Adán se avergonzó de su cuerpo al notar que estaba desnudo... y lo cubrió. Soy el invitado no querido, el visitante no deseado, y sin embargo soy el primero en llegar y el último en irme. Me he vuelto poderoso con el tiempo, escuchando los consejos de tus padres sobre cómo triunfar en la vida. Observando los preceptos de tu religión, que te dicen qué hacer y qué no hacer para poder ser aceptado por Dios en su seno. Sufriendo las bromas crueles de tus compañeros de colegio, cuando se reían de tus dificultades. Soportando las humillaciones de tus superiores. Contemplando tu desgarbada imagen en el espejo y comparándola después con las de los “exitosos” que se muestran por televisión. Y ahora, por fin. poderoso como soy y por el simple hecho de ser mujer, de ser negro, de ser judío, de ser homosexual, de ser oriental, de ser discapacitado, de ser alto, petiso, o gordo... puedo transformarte... en un tacho de basura, en escoria, en un chivo expiatorio, en el responsable universal, en un maldito bastardo desechable. Generaciones y generaciones de hombres y mujeres me apoyan. No puedes librarte de mí. La pena que causo es tan insostenible que para soportarme, deberás pasarme a tus hijos, para que ellos me pasen a los suyos, por los siglos de los siglos. Para ayudarte a ti y a tu descendencia, me disfrazaré de perfeccionismo, de altos ideales, de autocrítica, de patriotismo, de moralidad, de buenas costumbres, de autocontrol. La pena que te causo es tan intensa que querrás negarme y para eso intentarás esconderme detrás de tus personajes, detrás de las drogas, detrás de tu lucha por el dinero, detrás de tus neurosis detrás de tu sexualidad indiscriminada. Pero no importa lo que hagas, no importa adónde vayas, yo estaré allí, siempre allí. Porque viajo contigo día y noche sin descanso, sin límites. Yo soy la causa principal de la dependencia, de la posesividad, del esfuerzo, de la inmoralidad, del miedo, de la violencia, del crimen, de la locura. Yo te enseñé el miedo a ser rechazado, y condicioné tu existencia a ese miedo. De mí dependes para seguir siendo esa persona buscada, deseada, aplaudida, gentil y agradable que hoy muestras a los otros. De mí dependes porque yo soy el baúl en el que escondiste aquellas cosas más desagradables, más ridículas, menos deseables de ti mismo. Gracias a mí, has aprendido a conformarte con lo que la vida te da, porque después de todo, cualquier cosa que vivas será siempre más de lo que crees que mereces. ¿Has adivinado, verdad? Soy el sentimiento de rechazo que sientes por ti mismo. SOY... EL SENTIMIENTO DE RECHAZO QUE SIENTES POR TI MISMO. Recuerda nuestra historia... Todo empezó aquel día gris en que dejaste de decir orgulloso: ¡YO SOY! y entre avergonzado y temeroso, bajaste la cabeza y cambiaste tus dichos y actitudes por un pensamiento: YO… DEBERIA SER... Jorge Bucay.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

potito muy potito, había oido hablar de este escritor y la verdad todavía no había leido nada de él y mira por donde, la de cosas interesantes que se pueden leer en este gran blog amigo, eres grande chaval y no lo digo por tu gran tamaño jejej sino por la grandeza de tu espiritu.

wanlu dijo...

Muchas gracias por estar ahi amigo Lote. No creo ser merecedor de esas cosas tan bonitas que me dices y que me sonrojan. Tu si que eres grande chaval, aunque eres tela de malo jugando al futbolin. Este hombre jorge Bucay tiene muchas cositas buenas, esta en particular me gusto y or eso la he publicado, me alegra que te guste. Suele escribir cuentos, cuentos para pensar, como los llama el, con moraleja. El cuento que mas me gusta es "el buscador". Buscalo por internet o en el Emule. Esta muy bien. Muchas gracias de nuevo chaval.

Sib dijo...

Hola Wanlu, Bucay siempre tiene cuentos impresionantes que en realidad no lo son, son parte de nuestras vidas y todos con unos o con otros nos sentimos muy identificados... Me ha encantado venir por aqui.
Por cierto sabes? hoy haciendo limpieza de blog me he dado cuenta que fuiste el primero en hacer comentario eso tambien deberia tener un premio no? ;) jajaja,,,
Me encanta leerte siempre hay algo mágico aqui.
Besos

wanlu dijo...

Gracias por tu comentario Sib. EScuche por primera vez hablar de Bucay a traves de un amigo, y la verdad es que es bastnte bueno. No tenia ni idea de que fuese el primero en escribir un comentario en tu maraviloso blog pero me alegra saber que asi fue. Gracias por creer que hay algo magico en este rinconcito de internet. Un saludo.

Anónimo dijo...

felicidades, que escribas muchos años más, gracias

wanlu dijo...

Muchas gracias amig@ anonimo, gracias por estar ahi y felicitarme.