Sujetaba la puerta abierta un ser que Andrés no sabia como describir. ¿Andrógino?. Si, esa era la palabra. Era un hombre, pero con tez y rasgos muy femeninos. ¿O quizás era una mujer?. El, o ella, le miró en silencio y sintió que debía decir algo.
-Buenas noches. ¿Puedo entrar?.
El ser andrógino lo observo con un rostro carente de expresión, miro mas allá de sus hombros, a la calle, y finalmente contestó.
-¿Para que quieres entrar?.- Dijo con una voz que siguió dejando su sexo en incógnita.- ¿Buscas a alguien?
-No. Solo quiero tomar una copa.- pudo decir mientras miraba a aquel ser extraño que vestía traje azul marino con raya diplomática y camisa celeste, pero sin corbata. El traje era lo único que le hacia sospechar que era un hombre.
Después de varios segundos de examen visual por parte de aquel extraño ser, se aparto y le dejo el camino libre para que entrase.
Caminó despacio, inspecciónando aquel animado lugar. La atmósfera estaba impregnada de humo de cigarrillo. Los sonidos se agolpaban y entrelazaban entre si haciendo difícil la labor de reconocerlos. Una alegre música Jazz lo impregnaba todo de un aire festivo, y esta rivalizaba con el ruido de los vasos al chocar y las risas de aquellas personas, totalmente desinhibidas y entregadas a la alegría y al jolgorio. Todo tenia un aire como de Chicago, años 20. Incluso la banda que tocaba incansable, utilizaba ropa retro de aquella época. Aquel lugar le dio la impresión de ser tan alegre como los bares de los anuncios de cerveza.
Observó todo esto mientras se dirigía a la barra. Una vez allí, un camarero de mediana edad le pregunto que iba a tomar.
-Un Jack Daniel´s, por favor.
-¿Un Jackie?. ¡Vaya!, eres todo un hombrecito.- Fue la respuesta sarcástica del camarero. Andrés no se molestó. Que a sus treinta años le llamasen hombrecito, incluso le hizo gracia. De hecho, quizá fuera lo mas gracioso que le había pasado en aquel maldito día.
Mientras le ponía la copa, Andrés volvió a pasear su vista por el local. La banda de jazz con su anacrónico vestuario seguía amenizando la noche de los allí presentes, hombres y mujeres que hablaban y reían ruidosamente. Eran felices, o al menos lo aparentaban.
Le dio un buen trago a su whisky y se perdió en sus pensamientos.
-¿Un mal día?.- Pregunto el camarero con un tono mas amistoso que antes.
-Si.- Dijo con una amarga sonrisa -. Horrible. De esos en los que piensas que mas te hubiera valido no levantarte de la cama.
-Cuéntame amigo. ¿Mal día en el trabajo?
Andrés pensó en el trabajo. Aunque el día en la oficina no había sido bueno, no era esa la causa de sus males.
-No. Ojala hubiese sido el trabajo.- dijo viendo que el barman quería mas información. No se le ocurrió ninguna razón para no dársela. ¿Qué mas daba? .- Ha sido mi… mi chica. Me ha dejado por otro.
Cuando lo dijo, levanto la vista del su copa y su mirada se estrello contra un espejo situado enfrente de él, dentro del mostrador, detrás de cientos de vasos y botellas.
-¡Vaya faena!.- Exclamo el camarero con sinceridad.- Pero bueno amigo, eres joven. La vida sigue y…
-Ya .- Interrumpió Andrés-. Pero hoy no estoy con ánimos para ver el lado positivo de las cosas. Solo quiero coger una buena borrachera.
-Bueno, puedes hacer lo que quieras.- Terció el barman.- Pero quizás eso no te ayude.
-Te aseguro que portarme bien y ser buen chico, tampoco me ha ayudado. No entiendo nada. ¿Qué he hecho mal?.- siguió hablando Andrés en lo que parecía mas una divagación que una charla coherente -. Y tampoco entiendo que hago contándole mis penas a un desconocido.
-Bueno, ¿Nunca has oído decir que los camareros somos psicólogos?.- Termino de decir mientras se alejaba para atender a un grupo muy animado en la esquina del mostrador formado por tres mujeres y tres hombres. Entre los hombres estaba aquel tipo impecablemente vestido que cruzó la puerta verde antes que él. Este le miraba con desdén. Con esa mirada llena de seguridad y ese porte pretencioso y, ¿chulesco?. Sin dejar de mirarle, el desconocido agarro a una chica rubia y de pelo muy corto y la besó apasionadamente mientras el camarero les servia una ronda. Desde la distancia, a Andrés aquella chica le pareció una autentica preciosidad.
El camarero volvió a acercarse a él. Parecía intrigado por la historia de aquel chico y su ruptura sentimental.
-¿Me decías?.- Dijó el barman para que siguiera hablando.
-¿Quién es aquel tipo?.- Pregunto señalando con la mirada al desconocido bien vestido.
-Bueno, ese tipo es el… Bueno, no se si le gustará que te lo diga. Mejor no, mejor no.
Andrés pensó en insistir. Le había resultado misteriosa la cara del camarero al contestar la cuestión. Pero finalmente no insistió y dejó aquella pregunta, muy a su pesar, sin respuesta.
-Continua, por favor.- insistió el camarero.
-Hoy Marta, mi novia, bueno, mi ex novia, me llamó temprano al trabajo. Me dijo que tenia que hablar conmigo. El día en la oficina se me ha hecho eterno, intrigado por lo que Marta iba a decirme. Me imaginé que eran malas noticias, pero nunca me imaginaba lo que finalmente me anunció. Comenzó hablando en voz baja, como si no quisiera hacerme daño. Finalmente acabó echándome en cara todo cuanto pudo. Me dijo que no le daba todo lo que necesitaba y que se iba con otro, un imbécil de su gimnasio. Aunque pensándolo bien, el imbécil soy yo.- de nuevo Andrés sonrió con amargura.- Que no le daba todo lo que necesitaba.- Repitió subiendo el tono de su voz cada vez mas .- si hasta me he peleado con mi familia por ella.- La voz cada vez sonaba mas amarga, mas desesperada, y mas elevada.- ¿Cómo puede hacerme eso a mi?. ¿Es que no tiene sentimientos?. ¿No tiene remordimientos?.
Tras decir la última palabra, y de repente, la música dejó de sonar. La gente que estaba sentada acallaron sus conversaciones y los situados en la barra también callaron. El silencio se adueñó de aquel lugar. Pero eso, siendo inquietante, no era lo que mas le inquietaba, sino el hecho de que todos, todos, le miraban a él.
En aquel momento algo vibro en el bolsillo de Andres y un curioso pitido rompio el silencio. Era su movil, recibiendo un mensaje. Los desconocidos que lo miraban, dejaron de hacerlo y volvieron a sus conversaciones y risas. Los músico volvieron hacer sonar sus instrumentos, y el caos organizado volvió a apoderarse de aquel lugar. La situación recupero la normalidad perdida segundos antes, como si no hubiese pasado nada, y el pulso de Andres tambien se normalizó.
Sacó el móvil y lo manipuló para leer el mensaje. Lo leyó despacio, dos veces, y movió con gestos de negación la cabeza. Volvió a leerlo, como si no lo entendiese del todo y quisiera descifrarlo. El camarero se acerco y de nuevo lleno su vaso con aquel amarillento liquido.
-¿Mas malas noticias?.- Pregunto el barman señalando a su móvil.
-¿Malas?. La verdad, no se como definir este mensaje
El camarero siguió allí, esperando mas explicaciones. Después de darle un buen sorbo a su Jack Daniel´s, volvió a hablar.
- Es un mensaje de Nuria. La novia de mi mejor amigo.
- Y amiga tuya también, supongo.- Añadió el camarero.
- Bueno .-dijo Andrés haciendo una extraña mueca con la boca -. A ella le gustaría ser algo mas que una amiga para mi. Varias veces se me ha insinuado, y me ha pedido que nos viésemos en secreto. Yo siempre me he negado.
-¿Por qué?. Ella no te gusta, ¿No es eso?.
Andrés sonrió mientras acudía a su cabeza la imagen de Nuria un día en la playa y recordó los deseos secretos y prohibidos que sintió aquel día por ella
-Ella es morena de piel y de cabello. Sus ojos marrones son capaces de desarmarte con solo una mirada, y son un complemento perfecto para su dulce cara de muñeca. Sus pechos, perfectos, ni grandes ni pequeños. Y sus piernas, ¡Dios!, son de infarto.- Hizo una pausa. La música seguía alegrando la velada. -. Tengo que reconocer que alguna vez he pensado en tener sexo con ella, seria algo inolvidable, pero…
-Pero, ¿Qué?
-Pues que, jamás le haría eso a un amigo. Y tampoco se lo hubiese hecho a mi novia, aunque a ella no le haya importado hacérmelo a mi. Estar con ella seria una experiencia digna de ser vivida, pero, después de eso no podría mirar a la cara a mi amigo. Así que prefiero perderme esa experiencia a cambio de poder dormir tranquilo, sin que me ahoguen los remordimientos.
De nuevo, y de repente, el silencio volvió adueñarse de aquel lugar, y volvió a convertirse muy a su pesar en el centro de todas las miradas.
No supo que hacer, ni que decir. Si aquello era una broma, no tenia gracia. Miro al espejo situado dentro del mostrador y volvió a ver su reflejo en el, solo que esta vez, su reflejo le sonría maliciosamente, y él no estaba sonriendo.......CONTINUARA.

4 comentarios:
ahhhhhhhhhhh! q el espejo se reia y él no?????!!!!!!!!!! no puedo ! quiero masssssssssssssssssssssssss!
ilu
Hola Ilu. Me alegra mucho que estes intrigada. Espero que te este gustando esta historia y que la sigas.No sabes cuanto agradezco vuestro seguimiento y vuestros comentarios. un abrazo para todo-as gente, que sois la leche.
Interesante hermanito.... a ver si nos dejas con la boca abierta, no nos defraudes que sabemos donde vives...jajaja. ta luegoooooo.
Toñy
Me alegra que te guste hermanita. Intentare no defraudar, pero esta es la primera vez, y tampoco soy Dan Brown, pero espero que os entretenga.
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