En el capitulo anterior:
"...El dolor fue inexplicable cuando su cerebro por fin procesó lo que habían visto sus ojos. Un dolor mucho peor que el físico le golpeó. Un nudo en el estomago le provoco el asomo de una lagrima en sus ojos, pero no quería llorar e hizo un esfuerzo titánico para no hacerlo. La tortura de aquella escena era demasiado fuerte. El descubrimiento de aquella doble traición de su amigo y su novia, provocó el derrumbe de todo su mundo, la destrucción de todo en lo que creía.
Ellos seguían besándose, ajenos a todo, ajenos a su angustia.
Mario salio de su coche y se acerco al de Andrés con grandes zancadas. Nuria fue la primera en verle y ahogo un grito de pánico. Andrés apenas tuvo tiempo de girar la cabeza cuando vió como alguien abría su puerta, lo agarraba del brazo lo sacaba fuera y lo tiraba al suelo. Mario lo miraba desde arriba, incrédulo. Un destello de luz deslumbró a Andrés. Este localizó su procedencia y miro a su mano derecha. Descubrió aterrorizado que aquel destello provenía de una hoja de navaja que Mario sujetaba fuertemente."
Nuria salio con dificultad del coche. Sus piernas le temblaban y el miedo le impedía articular palabra. Ninguno de los tres protagonistas de aquella escena acertaba a decir palabra alguna. Los suaves sollozos de Nuria rompieron aquel incomodo silencio.
-Lo siento cariño.- pudo decir por fin Nuria.
-¿Lo sientes? .- Preguntó Mario con voz impregnada de ira.- Lo sientes ahora, que te he descubierto. ¿Lo sentirías igual si no os hubiese visto?. Si de verdad lo sintieras, no me habrías engañado.
-Jamás quise hacerte daño. Las circunstan…
-¡Basta ya! .- Atajó Mario.- No te excuses. Eres una traidora, y nada de lo que digas podrá arreglarlo, asi que cállate, joder.
Nuria decidió callar. Era cierto, nada de lo que dijese tapaba el hecho de su traición. Andrés se había incorporado desde el suelo mientras ellos hablaban. Mario dirigió una mirada cargada de odio a Andrés.
-¿Y tu, no tienes nada que decir?.- Le increpó Mario.
Andrés se encogió de hombros. Era una sensación extraña esa de saber que has hecho algo malo, que has provocado dolor a un amigo, y no sentir la mas mínima culpabilidad. Un ligero sentimiento de vació interior fue lo único que Andrés notó. Finalmente contestó.
-Jamás te hubiera hecho esta putada Mario, pero desde ayer algo ha cambiado en mi. Ser un buen chico y hacer lo correcto nunca me ha procurado felicidad. He decidido no anteponer la felicidad de los demás a la mía.
-¿Te crees con derecho a destrozar la vida de los demás solo porque ayer destrozaron a tuya?.- Pregunto Mario sin dejar de mover nerviosamente la navaja en sus manos.- Eres mi amigo. Lo único que me has demostrado es que nuestra amistad te importa una mierda. Y lo peor es que ella.- dijo señalando a Nuria.- también te importa una mierda. Lo has hecho por despecho, y por darte el gustazo de tirarte a la novia de un amigo. ¡Enhorabuena!, has conseguido vivir la situación mas morbosa que jamás hayas imaginado. Espero que haya valido la pena el precio. Solo te ha costado nuestra amistad.
-No quiero perder tu amistad, pero tampoco quiero renunciar a mi felicidad y a los placeres que pueda regalarme la vida.
-Aunque esos placeres sean a cambio de destrozarle la vida a un amigo, ¿Verdad?.
Andrés no respondió esta vez. No quiso seguir tentando su suerte, y a fin de cuantas, que mas podía decir. Miró de soslayo la mano derecha de Mario y vio de nuevo la navaja .
-¿Sabes? .- Continuo Mario.- Creí que estarías muy arrepentido, que me pedirías perdón, que incluso llorarías y rogarías para que te perdonase, pero lo único que veo en tus ojos es satisfacción y frialdad. Como si no hubieses hecho nada malo. Eres peor persona de lo que jamás imaginé.
- Si el hecho de pedir perdón te ayuda, pues, perdóname. ¿Te vale?.
Después de ver aquel beso entre su mejor amigo y su novia, pensó que estaba preparado para todo, pero no estaba preparado para aguantar la actitud provocativa, arrogante y carente de escrúpulos de aquel por el que hubiese dado la vida sin pensarlo minutos antes de descubrir aquella traición.
-No -contestó mientras su cara su transfiguraba de puro odio e ira.- No me vale
.
La mano derecha blandió la navaja mientras se alzaba para finalmente descargar el golpe. Quería matar a aquel tipo que ya no reconocía como el amigo que antes fue. Quería descargar su ira contra él, clavar aquel puñal para obligarlo a través del dolor físico a arrepentirse por el mal que le había causado. La navaja seguía su imparable camino hacía el cuello de Andrés. El arrepentimiento por el error que iba a cometer comenzó a hacerse sentir en la mente de Mario. En décimas de segundo miles de imágenes adornaron su mente. Imágenes que describían los buenos momentos vividos con Andrés en el pasado, cuando parecía que nada ni nadie se interpondría en el camino de su amistad. Cuando bebían cervezas entre confesiones y risas. Cuando hablaban del futuro con sus respectivas novias y se jactaban de la suerte que poseían al tenerlas a su lado. Pero las imágenes a su mente llegaron tarde. El movimiento seguía su rumbo, inexorable.
Mario era ya plenamente consciente del error que estaba a punto de cometer. Hizo un ultimo intento para evitarlo. Movió su muñeca en el ultimo instante y la navaja giro hacia el lado, rasgando débilmente la piel del rostro de Andrés, pero no llegando a clavarse en ella, para descargar finalmente el puño en su cara.
Andrés reculó por efecto del golpe y su cuerpo impacto contra el coche. Mario se acerco a él con la cara congestionada por el odio. Nuria seguía llorando, y su llanto lo hizo regresar y de las brumas que inundaban su mente, llenas de odio y rencor.
-No merece la pena.- Dijo Mario mas para si que para que se le escuchara. Poco a poco se fue alejando sin perder de vista a la chica por la que antes habría dado la vida si dudarlo.
Un Mes Después.
Sus manos estaban ocupadas dándole vueltas y vueltas a su vaso corto lleno de un liquido anaranjado y frío por obra y gracia de dos piezas de hielo que repiqueteaban chocando con las paredes del vaso. Un pianista amenizaba con música agradable aquella escena. El Local de La Puerta Verde aun estaba lejos de su momento con mas ambiente. Solo unas pocas personas sentadas en las sillas largas del mostrador disfrutaban de sus copas. Entre ellos, y hablando con un par de tipos, se encontraba Letva, el cual ya había saludado con la mano a Andrés.
Pedro, el camarero se acerco a Andrés. Su copa estaba llena, así que se hacia evidente que solo quería conversar con él. Le agradaban las charlas con Pedro. Sin duda, el barman era un oyente reservado y que solía dar buenos consejos.
-¿Cómo va esa vida Andrés?.- Preguntó Pedro para romper el hielo.
-Muy bien. La verdad es que no me puedo quejar. Las cosas, desde la primera vez que vine aquí, no han dejado de irme bien. ¿Te acuerdas de la primera vez que vine?
-Si, claro que me acuerdo. Estabas cabizbajo, con lagrimas en los ojos, destrozado. Hoy en cambio te veo risueño y jovial.
-El “Doctor” Letva y sus medicinas.-Dijo Andrés riendo su ocurrencia.- Hacen milagros.
-¿Y Nuria, como esta?.
-Bien, supongo. Hace dos semanas que no la veo. Ella quería que empezáramos a salir juntos, ya sabes, novios. Le dije que acababa de pasar por la ruptura de una relación seria y que no era el momento para otra relación. Esa excusa siempre funciona. De momento no quiero nada serio. Estoy descubriendo los placeres de la “poligamia”. Ahora me he apuntado a las relaciones sexuales sin ningún compromiso.- Pedro seguía escuchando atentamente.- Ayer, por ejemplo. En la oficina me tire a Laura, una compañera a la que le tenía ganas. Tiene marido y dos niños, asi que le costó trabajo decidirse a ponerle los cuernos. Pero finalmente cayó en mis brazos. No sabes cuanto morbo me dio tirarme a aquella mujer en la mesa de su despacho con la foto de su marido y sus niños allí, y ella gimiendo de placer. Fue la leche.-Andrés dejó de hablar para beber un poco de su Jack Daniel´s.- Por cierto, hoy en la oficina he conseguido que despidan a un imbécil.
-¿Y eso?.
-Pues veras. Ramón es el típico compañero lameculos del jefe. Hablábamos dos compañeros y yo un día de la necesidad de cambiar ciertas cosas en la empresa, de que el jefe daba palos de ciego con según que zonas de distribución y, en fin, cosas de trabajo. Pues el tipo en cuestión se fue a ver al jefe y le contó lo que estábamos diciendo. Este nos llamó al despacho y nos hecho una buena bronca, así que decidí vengarme.
-¿Y como te has vengado?
-Fácil. Hoy Puse mi móvil en modo grabación, y cuando ví al tal Ramón en el servicio le comente que el jefe nos había reñido, pero que también nos había comentado que él era un inútil y que si estaba allí trabajando era porque era un buen chivato y lameculos. Ramón se cabreo y empezó a soltar perlas del jefe. Que si era un desagradecido, que si era un inútil que llevaría la empresa a la ruina, un carnudo imbecil… yo lo grabé todo, pase la grabación al ordenador y le mande un correo anónimo a mi jefe con todos los insultos grabados que Ramón le había dedicado. Dos horas después, el jefe lo despedía y Ramón bajaban las escaleras llorando patéticamente comentando “¿Qué será ahora de mi familia, como voy a mantenerlos?”. Por lo visto tiene cuatro hijos.
-Buena venganza.- Comento Letva que se había sentado junto a Andrés tan sigilosamente que este no lo advirtió.- ¿Cómo estas amigo Andrés?
-Bien .- Contestó este aun sorprendido por la repentina aparición de Letva .- Muy bien. Hablando con el amigo Pedro. Todo me va bien desde aquel día. Gracias.
-No tienes porque darlas.
-Letva, quería hacerte una pregunta.
-Dispara.
-El antídoto, además de hacer desaparecer la culpabilidad, ¿También atrae a las mujeres?.- Letva sonrió mostrando de nuevo sus impecables dientes.
-No, la verdad es que no tiene ese tipo de efecto, llamémosle, secundario. Pero puedo darte una explicación. Tu culpabilidad desapareció, y con ella también lo hicieron los miedos y la inseguridad. Ahora destilas seguridad y aplomo, y esto atrae enormemente a las mujeres, con lo que te puedes convertir en un imán para ellas. Anna, Verónica, Laura, Nuria, y seguramente alguna mas habrá caído ya en tus redes. ¿No?
Andrés quedó impresionado ante los conocimientos de Letva de sus conquistas femeninas. La vibración del móvil le sacó de su asombro. Un mensaje de Nuria era el causante de aquella vibración.
-Maldita sea.- comento en voz baja Andrés mientras leía el mensaje.- Que pesadita es.
El mensaje era corto y enigmático: “Tenemos que vernos, es importante, Mañana en el café Toscanna a las cinco”. Andrés le envió un mensje con un simple OK, mientras se preguntaba que seria aquello tan importante.
Continuara...

4 comentarios:
el guapo dani
Al fin he llegado a alcanzarte con los relatos de la puerta verde.Super interesante y ya pega el octavo capitulo.Ah y que sepas que yo tampoco siento ninguna culpa ni arrepentimiento de mi relacion con la eva.
Puta raul y viva lopera
¡¡¡¡¡¡ VIIIVAAAAAAAA !!!!!!!. se que sueles tener poco tiempo, asi que agradezco mucho que te hayas esforzado en leer todos los capitulos. El octavo ya viene en camino, en breve estará aqui. Muchas gracias amigo.
Queremos el octavo ya chaval, o dentro de un rato, no tengo tiempo y esas estupideces; por mayoria absoluta mañana como muy tarde debe estar aquí.
Taluegolll.
Que pasa gente? Me alegra que esteis con ganas de leer el octavo capitulo. despues de algunos problemilas superados, el octvo estara aqui a partir de este mediodia. Muchas gracias de nuevo.
Taluego.
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