jueves, 28 de mayo de 2009

La Puerta Verde - Capitulo 6

-¿En que piensas? -Pregunto Nuria al ver la estúpida sonrisa que se dibujaba en el rostro de Andrés.
-Bueno, pienso en lo imprevisible de la vida.- Ella lo miro esperando la explicación que debía de seguir a aquellas palabras.- ayer, yo estaba en el infierno, destrozado, deprimido y sin fuerzas para seguir viviendo. Hoy, y gracias a … -Estuvo a punto de decir “gracias a Letva.- A ti, al sabor de tus labios y al suave tacto de tu piel, estoy en el cielo.
-Gracias por compararme con el cielo -dijo ella con una sonrisa amplia y sincera mientras daba un sorbo a su refresco de naranja.
Andrés tuvo un pequeño gesto de rubor, mientras daba vueltas pensativo a su whisky con cola. A estas alturas, pensaba que la culpabilidad y los remordimientos volverían a visitarle por besar a la novia de su mejor amigo. Pero nada mas lejos de la realidad. Aquella era la prueba definitiva de que el antídoto era infalible. Funcionaba, y la felicidad que sentía haciendo aquello que le venía en gana sin pensar en nada mas que en su disfrute, era una sensación indescriptiblemente embriagadora.
Decidió darle otro húmedo, exquisito y duradero beso a Nuria. No en vano, hacia ya como tres minutos que no se besaban. El sabor de sus labios le daba un placer imposible de rechazar.


Mario tuvo la fortuna de encontrar aparcamiento cerca del Café Toscanna. Definitivamente, este es mi día de suerte, pensó. No paraba de imaginar la cara que se le quedaría a Nuria cuando lo viese, y cuando escuchara la noticia de su ascenso. Si no fuera por aquella noticia, no hubiera querido interrumpir su reunión de amigas, pero las circunstancias justificaban tal interrupción. No podía esperar a verla al otro día.
De lejos, le pareció ver a Nuria junto al ventanal de aquella cafetería, pero no podía ser ella. Estaba acompañada de un tipo. Esto provocó que sus miedos se pusieran en guardia. ¿ Te imaginas que te la esté pegando con otro?, pensó mientras caminaba hacia el café. Acabó riendo ante aquella estúpida idea. Nuria jamás le haría eso.
Entro en la cafetería, miró a su alrededor pero no vió ninguna cara conocida. Miro hacía el ventanal donde estaba la chica que le pareció Nuria, pero no pudo verla ya que un grupo de personas buscando asiento le tapaban la visión del ventanal. Comenzó a caminar hacía adelante para ver si aquella chica era su novia. Se movia con torpeza esquivando mesas, sillas y personas. Pudo llegar finalmente cerca del ventanal. La chica estaba de espaldas y su acompañante quedaba situado  frente a él. No podía distinguir sus rostros ya que estos estaban unidos y perdidos en un profundo beso de película. Se negaba a creer que aquella chica pudiera ser su novia besándose con otro hombre. Se acercó mas a aquella mesa dando un rodeo para ver mejor sus caras. Poco a poco la pareja fue separando los labios dando por terminado aquel ardiente beso. Primero pudo distinguir el rostro de aquel tipo, y le resultó familiar. Movió sus ojos para mirar a la chica, y todo quedo claro.

La chica, no era Nuria. Un gigantesco peso pareció abandonarlo y pudo soltar un gran suspiro de alivio. Sus pulsaciones aun estaban por las nubes, pero poco a poco volvían a la normalidad. El tipo sentado junto a aquella desconocida se dirigió a él-
-Hola Mario.
-Ah, hola Toni.- contesto reconociendo aquel rostro e intentando aparentar tranquilidad. Era un amigo del colegio.- ¿Cómo estas?
-Bien. ¿Buscas a alguien?.
-Si, busco a Nuria, mi novia. ¿La has visto?
-No. Llevamos aquí unos diez minutos y no la he visto -Dijo Toni mirando a su alrededor.
-Esta bien, gracias. La seguiré buscando. Me alegra haberte visto Toni.
Toni contestó un “igualmente” que apenas oyó Mario que ya había dado la vuelta y se dirigía a la puerta. 


Los besos y caricias de Nuria estaban enardeciendo el animo de Andres. Desde el primer beso en la cafetería había querido llevarla a su pisito de soltero y, una vez allí, perderse con ella en el placer que sus cuerpos desnudos pudieran proporcionarles. Pero finalmente optó por ir despacio y disfrutar de una copa en el “Versalles”, un bar de copas que poseía ciertos rincones oscuros donde poder disfrutar de intimidad sin el temor de ser vistos por alguien conocido. En ese momento, decidió que ya no podía esperar mas. Le hablo de su deseo de llevarla a su piso y ella, después de pensarlo un poco, accedió de buen grado.
Andrés abrió la puerta de su hogar, y sin apenas darle tiempo a pasar y cerrar, Nuria se abalanzó contra él acorralándolo contra la pared y regalándole un fanático beso donde las lenguas se unían y confundían en un enloquecido y húmedo baile. Él agarró su redondo trasero, el cual ya tenía un buen numero de huellas dactilares de Andrés, y la subió sobre si. Ella le abrazó la cintura con sus piernas mientras, sin dejar de besarle le desabrochaba torpemente su camisa amarilla. Cuando su torso quedó al descubierto, ella lo beso y saboreó con fruición. El sabor de su piel le parecio exquisito. Su propio olor corporal mezclado con un suave perfume. Volvió a poner los pies en el suelo dejando libre de ese modo su cintura. Sus besos iban descendiendo desde el pecho hasta el ombligo, y seguían bajando. Desabrochó su pantalón con mayor habilidad que lo hiciera con la camisa, notando con un simple roce la ereccion que estos escondían.
Una música estridente interrumpió la excitante escena. El móvil de Nuria sonaba desesperadamente. Era su novio quien llamaba. Y ella se quedo mirando el teléfono sin saber que hacer. La duda no la dejo reaccionar hasta que el móvil dejó de sonar, entonces decidió apagarlo.
-Era Mario.- anunció Nuria.
Andrés se encogió de hombros, e hizo con su teléfono lo mismo que ella, apagarlo. Se acerco a Nuria por detrás y comenzó a bajar la cremallera de su vestido. Quería acostarse con ella y debía actuar rápido antes de que se arrepintiera. Tras dudar un breve instante Nuria se quitó los pantys y él terminó de quitarle el vestido. Andrés tenia enormes ganas de verla desnuda, y saboreó el momento. Ante el se encontraba una mujer con cuervas exuberantes y piel suave, solo tapada minimamente por excitante ropa interior negra. Aquel cuerpo tan sensual era una visión difícil de olvidar. No quiso recrearse mas, al menos de momento, en la visión de su cuerpo semidesnudo y decidió iniciar la agradable y ansiada tarea de besar y acariciar cada pliegue de su cuerpo, haciendo gustosas paradas en sus rincones mas íntimos. 
Estaba perpetrando la infidelidad a su amigo, y no sentía ninguna culpabilidad, solo deseos y felicidad por disfrutar de aquel momento.

Una guerra de sentimientos tenia lugar en su interior. La alegría que había inundado a Mario durante todo el día estaba perdiendo la batalla contra la creciente preocupación de no encontrar a Nuria. Había llamado a su móvil, y nada. Después, y para pensar en otra cosa, llamó a su amigo Andrés y solo pudo oír la monótona y robótica voz de una mujer que le anuncio que “El teléfono al que usted llama está apagado o fuera de cobertura en este momento”. Imagino a Andrés, en su piso, abatido, sin ganas de hablar con nadie. Por un momento pensó en ir a visitarlo, intentar animarlo. Pero finalmente optó por esperar a Nuria en su casa. 
Cuando llegó a casa de Nuria, llamó a su puerta y no recibió respuesta. Parece que nadie se encontraba allí, asi que no le quedó mas remedio que esperar en el coche.

Andrés hubiese deseado en aquel momento ver su propia cara y sobretodo observar la mas que segura estupida sonrisa que adornaba su rostro. Recordó que anteriormente había comparado estar con Nuria a estar en el cielo. Ahora podía afirmar que el sexo con ella era el paraíso y su cara era reflejo fiel de esta afirmación. 
Nuria posaba su cara el el pecho de él. Estaba callada. Ella había gozado tanto o mas que él, pero andres suponía que sopesaba las posibles consecuencias de lo que había hecho, y se sentía culpable. Seguramente sería esa culpabilidad que duele, esa de la que él se libró afortunadamente desde el momento en que el antídoto de Letva entró en su cuerpo. Acariciaba su sedoso cabello y le regalaba algún beso de vez en cuando. Ella le sonreía con gesto melancólico, y finalmente se levantó y comenzó a vestirse. Le pidió que la llevara a su casa. Andrés albergaba la esperanza de que se quedara a dormir con él, pero sabia que eso crearía suspicacias a sus padres y generaría preguntas innecesarias sobre donde y con quien había estado. Se vistió y se dispuso a llevarla.

Mario llevaba ya mas de una hora esperando en su coche, aburrido y preocupado. Solía tener siempre algún libro en su vehiculo para entretenerse si se veía sorprendido en algún atasco. Buscó pero no encontró ninguno, solo encontró un par de bolígrafos y encendedores serigrafiados con nombres de fabricantes proveedores de su empresa y una navaja suiza con la inscripción de “Productos Henkel”. La navaja en cuestión era un utensilio completísimo que contaba con cortaúñas, abridor de chapas, sacacorchos, unas pequeñas tijeras, y una hoja de navaja de unos doce centímetros. Quiso comprobar su filo y comprobó,  que estaba muy afilada, hasta el punto de hacerse un pequeño corte fortuito en el pulgar.
Cuando ya estaba a punto de irse a su casa para tomar una ducha y seguir la búsqueda de Nuria mas tarde en caso de no haber aparecido, vio como un Fiat Punto se acercaba despacio a casa de su novia. Él conocía aquel coche, era el de su amigo Andrés. Cuando el coche estacionó, pudo mirar mejor en su interior. La vio y la sorpresa dio paso a un sinfín de preguntas que se agrupaban en su mente. ¿Qué hacia Andrés con Nuria?. Quizás Andrés la vio en la calle y decidió acercarla. “No seas mal pensado”, se dijo. “Todo esto tendrá una explicación”. Pero decidió no interrumpir la escenas. Ambos hablaban inocentemente en el coche. De repente, un beso lleno de pasión los fundió a los dos 
El dolor fue inexplicable cuando su cerebro por fin procesó lo que habían visto sus ojos. Un dolor mucho peor que el físico le golpeó. Un nudo en el estomago le provoco el asomo de una lagrima en sus ojos, pero no quería llorar e hizo un esfuerzo titánico para no hacerlo. La tortura de aquella escena era demasiado fuerte. El descubrimiento de aquella doble traición de su amigo y su novia, provocó el derrumbe de todo su mundo, la destrucción de todo en lo que creía.
Ellos seguían besándose, ajenos a todo, ajenos a su angustia.
Mario salio de su coche y se acerco al de Andrés con grandes zancadas. Nuria fue la primera en verle y ahogo un grito de pánico. Andrés apenas tuvo tiempo de girar la cabeza cuando vió como alguien abría su puerta, lo agarraba del brazo lo sacaba fuera y lo tiraba al suelo. Mario lo miraba desde arriba, incrédulo. Un destello de luz deslumbró a Andrés. Este localizó su procedencia y miro a su mano derecha. Descubrió aterrorizado que aquel destello provenía de una hoja de navaja que Mario sujetaba fuertemente.

Continuara...




1 comentario:

DAVID dijo...

Joder que subidón!! Del sexo a la violencia pasando por traición y persecución sentimental... !!ME HAS PUESTO BECERRETE SIR!!!

JAJAJJA A AJJAJAA A AJAJJA AAJA AJ
(verás tu Eva cuando lea el comentario ejjejjjejejej )