Nuria miró el reloj del ordenador por quinta vez en los últimos quince minutos. Las cuatro menos cuarto. Que lento podía pasar el tiempo cuando se esperaba. Hecho un vistazo por ultima vez a la bandeja de entrada de su correo electrónico, y finalmente decidió que ya era hora de ponerse en marcha y prepararse. Abrió el ropero y comenzó su ilusionante ritual de elección de ropa para la esperada cita. Decidió ir sencilla pero con gusto, sacándole partido a sus atributos. Comenzó escogiendo un vestido corto, de color negro con algunos puntos blancos, estrecho por arriba pero que acababa holgado por abajo, hasta mitad de sus esbeltos muslos. Quería impresionar a Andrés, y sabia que alguna que otra vez que él había lanzado furtivas miradas a sus piernas, así que decidió que se las ensañaría, pero sin pasarse. Bastaba mostrárselas un poco, a modo de aperitivo. El vestido también tenia la ventaja de poseer un amplio escote, dando este, protagonismo a sus hermosos pechos, que solían acaparar igualmente las miradas de él. Acompañaría el vestido con pantys negros y botas cortas y marrones. Lo cubriría todo con un abrigo tres cuartos de paño, porque aunque el día era soleado, el ambiente era frío. Dispuso la ropa en la cama y empezó a acomodar en su cuerpo la ropa interior, negra y con encajes tanto las braguitas como el sujetador. Sabía que a los hombres les excitaba la ropa interior negra. Se vistió completamente y alabó su buen gusto al mirarse en el espejo. Inmodestamente, juzgo que estaba impresionante.
Frente a un pequeño espejo, comenzó la operación de maquillarse. No tardaría mucho tiempo, pues tenia la suerte de no necesitar muchos elementos artificiales para estar guapa. Mientras se daba un toque de carmín en los labios, miró la foto situada junto al espejo. En ella aparecía Andrés echándole un brazo por encima a Mario, Amigo intimo de Andrés y novio de ella. Ambos sonreían. Una punzada de culpabilidad le oprimió el pecho obligándola a sentarse al borde de la cama. Estaba Engañando a su novio. Creía que ella no era de esas, que jamás se le ocurriría engañar a Mario. Pero, inexplicablemente, lo estaba haciendo. Le había dicho que estaría con unas amigas tomando café, cuando en realidad esperaba encontrarse con Andrés con el secreto deseo de acostarse con él. Quería a Mario, pero Andrés era… distinto. Sus ojos la hechizaban, al igual que su dulzura a la hora de hablarle. A todas las horas del día soñaba con probar sus labios, abrazarlo y sentir su cuerpo desnudo junto al suyo. Era una tentación inevitable contra la que ya no podía luchar. Incluso se sorprendió alguna vez que otra pensando en Andrés mientras hacía el amor con Mario. Estos pensamientos la hacían sentirse muy culpable, pero era inútil negar que estaba enamorada de Andrés, no quería morir sin sentirse suya aunque solo fuera una vez en la vida.
Se repuso a duras penas, termino de vestirse, maquillarse, y salió a la calle, al encuentro de su adorado Andrés.
De camino a la cafetería, se preguntaba porque Andrés habría aceptado por fin citarse con ella. Sabía que Marta lo había dejado el día anterior, y quizás esa fuese la razón, que uno de los elementos que impedían su secreto encuentro, había desaparecido. El otro elemento era Mario. Su amistad era muy fuerte, mas que su deseo por estar con ella. El hecho de que finalmente hubiese querido saltarse la amistad y tener aquella cita, era algo que, sin duda, la halagaba.
Seguramente se encontraría con un Andrés triste, dolido y con la autoestima por los suelos por culpa de Marta. Menuda rubia lagarta la mosquita muerta esa. Nuria se sintió fatal al caer en la cuenta de que ella iba a cometer el mismo delito que Marta, serle infiel a su pareja.
Finalmente llegó al café Toscanna. El ambiente reinante dentro del local era calido, a diferencia del frío del exterior. Faltaban cinco minutos para las cinco, pero Andrés ya estaba allí, sentado en una silla situada junto a un gran ventanal, entretenido mirando pasar a los viandantes. Vestia muy sencillo. Pantalon vaquero y camisa amarilla que le sentaba realmente bien. Ella se acerco en silencio y le dio un suave beso un la mejilla. Andrés le mostró una dentífrica y radiante sonrisa a modo de saludo y le correspondió con otro beso, cercano este a los labios.
-Me alegra verte.- dijo Andrés manteniendo su sonrisa
-Y yo también, muchísimo. ¿Cómo estas?.- Quiso saber ella.
-Bien. Bastante bien.
-¿Solo bien? Yo diría que genial. Te veo sonriente, incluso me atrevería a decir que feliz. La verdad es que no esperaba verte tan bien. No das la imagen de hombre destrozado porque su novia lo ha dejado hace veinticuatro horas.
-¿Preferirías verme llorando y deprimido echándome a morir en un rincón?
-No.- Se apresuro a decir Nuria.- Por supuesto que no. Solo digo que me ha sorprendido gratamente tu entereza. ¿Cómo has conseguida esta actitud positiva?
-Bueno, es una larga historia.- Dijo él con sonrisa enigmática.- Digamos que he enfocado todo este asunto desde otra perspectiva. Creo que la vida es muy corta para malgastarla llorando y lamentándote por los rincones cada vez que las cosas se tuercen.
En ese momento llegó un camarero joven que antes de decir nada le dio un buen repaso visual a Nuria, que se había quitado la chaqueta dejándola colgaba en el respaldo de su silla, de manera que el escote del vestido dejaba ver gran parte de sus encantos. Ella pidió un capuccino y él una coca cola.
-¿Has visto como te miraba el camarero?.- Le pregunto Andrés cuando el joven camarero ya se alejaba.
-Si.- Admitió ella.- Me miraba con deseo.
-¿Y yo, como te miro?
-Pues … Creo que también hay deseo en tus ojos.
-Es inevitable. Estas preciosa. Y me siento importante al estar junto a ti, y al pensar que te has puesto así de guapa para mi.
-Pues así es - Admitió ella sintiendo sus miradas lascivas.- ¿Cómo te ha ido el día en el trabajo?.- Pregunto para cambiar de tema.
- Pues, hoy no he ido a trabajar.
-Vaya, ¿Y eso?
-Ayer me acosté tarde. Estuve bebiendo y aclarándome las ideas.- Dijo Andrés omitiendo gran parte de lo sucedido la noche anterior.- Mereció la pena.
-Si, ya veo. Te veo distinto, como si de repente, hubieses descubierto algo nuevo.
El camarero trajo las bebidas y sin decir nada se alejo. Andrés cerco mas su asiento a ella. Sus rodillas se tocaban.
-Si.- Admitió él.- He descubierto que he sido un tonto todo este tiempo.¿Dónde me han llevado mis buenos actos, mis buenas intenciones?. Hay cosas en esta vida que no nos atrevemos a realizar porque estamos llenos de miedos. Miedo al fracaso, al ridículo, a los remordimientos… Tal como decías en el mensaje, yo era un cobarde, incapaz de atreverme a conseguir o luchar por lo que de verdad quiero o deseo. Y a ti te deseé desde la primera vez que te vi. ¿Cómo no desear besar tus suaves labios?
Ella se estremeció de placer y se ruborizó encantadoramente.
-No creo merecer esos cumplidos, sobretodo después de llamarte cobarde. No tenía derecho ha hacer algo asi. Pero, deseaba tanto tenerte…
-No te disculpes. Tenías razón. Tu querías estar conmigo y luchaste por ello. Solo te puedo estar agradecido. Como te he dicho antes, siempre he querido estar contigo, pero mi empeño por serle fiel a mi novia y a mi amigo me impedían hacer lo que realmente deseaba. Pero he decidido no cerrarme la puerta de la felicidad nunca mas. Adiós a las culpas y a los remordimientos.
Conforme hablaba él se iba acercando mas a ella. Comenzó a acariciarle la rodilla izquierda, para subir despacio hacia el muslo. El tacto algo rugoso de sus pantys no impedía sentir la suavidad y dureza de sus muslos. Se miraban anhelantes y deseosos del contacto de sus cuerpos. Acercaron sus rostros. Sus narices se rozaron y juguetearon entre ellas por un instante. Sus labios comenzaron a rozarse. Era como si quisieran retrasar el placer de aquel inminente y soñado beso. Finalmente sus labios se unieron, y el mundo dejo de existir. Solo estaban ellos.
Mario conducía su Ford con una gran sonrisa pintada en su rostro. Había sido un día duro de trabajo, pero el final no podía ser mas feliz. Después de muchos años en aquella empresa realizando el duro trabajo de comercial, vendiendo productos de limpieza, había recibido una llamada del director y en una reunión le comunicaron la buena noticia. El jefe de comerciales se jubilaba y él era el elegido para sustituirlo. Se trataba de un cargo lleno de responsabilidad, pero él tenía fe en poder llevarlo a cabo. De repente comenzó a reparar en su futuro. Pensó en el aumento de sueldo que conllevaba el ascenso y de repente se vio a si mismo con su pisito amueblado y viviendo con su amada Nuria. Estaba deseando de verla para comunicarle aquella grandiosa noticia. En aquel momento, decidió que de esa semana no pasaría. Esa semana le pediría matrimonio. Lo valoraban en el trabajo y se casaría con la mujer de su vida. Comprendió que era el hombre mas afortunado de la tierra. La tristeza cambió su alegre rostro al recordar que aquel día tan feliz para él era un mal día seguramente para su amigo Andrés, al cual su novia Marta había dejado el día anterior. La felicidad iba por barrios, pensó.
Llamó a casa de Nuría, pensaba que estaba allí. Su madre le dijo que había marchado ya a la cafetería Toscanna. Mario se acordó de que había quedado a tomar café con las amigas. Pensó en llamarla al móvil, pero decidió presentarse sin avisar y darle la sorpresa.
CONTINUARA...

6 comentarios:
!!PUTAS QUE SON TODAS UNAS PUTAS!!
Pobrecito Mario que va con toda la ilusión del mundo y se va a encontrar a la guarra de su parienta calentandole aquello al otro guarron....
...puto mundo...
cabrones q son todos unos cabrones!
q el guarron del q hablas ya lo tenia to calentito cuando llegó pq la única cabeza con la q piensa le ha hecho olvidarse hasta de su amigo...
...a la hoguera...
ilu
Aqui yo es ke veo un fallo, la Nuria ésta si sabía ke iba directamente a ponerle los cuernos a su novio, como es ke informa con pelos y señales donde va a estar tomando café??? no sé, no sé, raro raro raro. O es tonta o es que directamente kerian ke la pillaran, no cabe otra explicación... seguiremos leyendo, a ver... ciaoooooo hermanito
Toñy
Buenas gente!! Hombre, yo creo que para hacer estas cosas hace falta que los dos quieran hacerlo, asi que, culpa de los dos. Pero en fin, el amor puede tener estas cosas. Y tu hermanita, si que hilas fino. Nuria le habia dicho a su madre donde estaría, pero no que estaría con otro tio, esas cosas no se le dicen a una madre, claro. Así que cuando su novio la llama y le pregunta, la madre contesta sin sin saber nada de nada. y el no la llama al movil porque quiere darle la sorpresa. Nuria cree que si el novio la busca la llamaría antes al movil, aunque como le ha dicho que estara con las migas, no cree que el vaya a buscarla. Y si va a buscarla es porque no puede esperar a contarle la grata noticia.
He ahí la explicacion. Aunque supongo en que si una persona esta acostumbrada a engañar a su pareja sería mas cauta, pero ahi se demuestra que Nuria es novata en esto de poner cuernos. Un abrazo a todos y todas.
Pues yo sigo diciendo que Nuria no tiene pinta d niña buena precisamente por los mensajes ke le estuvo enviando a Andrés y las veces que le ha hecho proposiciones asi que no me creo ke sea muy novata, o es ke las mujeres somos muy mal pensadas, ke tb puede ser, jajaja, claro ke tu no eres una mujer y por lo tanto no sabes lo ke se cuece dentro d nuestras cabecitas.....en fin, piensa mal y acertarás, o algo d eso era, no?? ta luegoooo
Toñy
Algo se trama por aquí, espero que Nuria recapacite y que yo pueda ver eso de:
"Dispuso la ropa en la cama y empezó a acomodar en su cuerpo la ropa interior, negra y con encajes tanto las braguitas como el sujetador. Sabía que a los hombres les excitaba la ropa interior negra"
quien le habrá dicho eso a las mujeres.
La sexta ya!!!
No por el Buenafuente ni na de eso, sino por el sexto capitulo.
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